Poesía Árabe

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1.

Mi madre
de Wadih Saadeh
Traducción María L. Prieto

Puso la última gota de agua de su cubo sobre la albahaca
Y se durmió junto a ella.
La luna se ocultó, el sol salió
Y ella siguió durmiendo.

Los que oían su voz cada mañana
Invitándoles a tomar café
No oyeron su voz.

La llamaron desde sus balcones y jardines
Pero no oyeron su voz.

Cuando la encontraron,
Vieron una gota de agua
Rezumando Salir [un líquido] de un cuerpo o del recipiente en que está contenido, por transpiración o a través de sus rendijas. de su mano
Y cayendo en la albahaca.

2.

Deseo
de Adonis (Ali Ahmad Said Esber)
Traducción Pedro Martínez

Si me abriera sus brazos un cedro,
entre las arboledas de honduras Profundidad de una cosa, ya sea en las concavidades de la tierra, ya en las del mar, ríos, pozos, etc. y de años.
Si me guardara de las perlas y velas tentadoras.

Si yo tuviera sus raíces,
y se anclara mi rostro tras su triste corteza.

Me haría entonces nubarrones y rayos en lontananza Parte más alejada de un lugar. , este país de confianza.

Mas todo ramo en las arboledas
de honduras y de años, viviendo yo,
es fuego sobre mi frente,
fuego de fiebre, de perdición,
que devora la tierra que me guarda.

3.

En la sombra de las cosas
de Adonis (Ali Ahmad Said Esber)
Traducción Pedro Martínez

Yo prefiero quedar en la penumbra;
quedarme en el secreto de las cosas.

Me gusta introducirme en las criaturas.
Errar como una idea.
Extraño como el arte.
Anónimo,
incierto
y olvidado.

Naciendo, nuevamente,
en cada día.

4.

El poema del agua
de Fawziyya abu Jalid
Traducción Eduardo Salgado

Sumergió sus dedos en el desierto
y escribió un poema con agua de espejismo.

5.

Cansancio
de Sa’diyya Mufarreh
Traducción Damián Meléndez

Regresa la poesía
al final de la noche,
y entra a su casa,
cansada.
Amamanta Criar o alimentar un mamífero a una cría con la leche de sus mamas. a sus hijos
aún despiertos.
Los alimenta
uno
a uno.
Con los pechos secos
llora.
Reza la última cena.
¡Se acuesta!

6.

Seres en la zona interior
de Amal Moussa
Traducción Itzel Pérez

En cada mujer, un hombre.
En cada hombre, una mujer.
En cada idioma, una hembra y un macho.
En cada amante, un dios.
En cada pecador, un inocente.
En cada poeta, un profeta.
En cada profeta, un creador y una creación.
En el fondo, un animal dormido.
En lo alto, un califa Título de los príncipes sarracenos que, como sucesores de Mahoma, ejercieron la suprema potestad religiosa y civil en algunos territorios musulmanes. con las piernas cruzadas.

¿Y quiénes son ellos
que en el exterior se mueven?

7.

A mi madre
de Mahmud Darwish
Traducción María L. Prieto

Añoro el pan de mi madre,
el café de mi madre,
las caricias de mi madre…

Día a día,
La infancia crece en mí

Y deseo vivir
porque si muero,
sentiré vergüenza
de las lágrimas de mi madre.

Si algún día regreso,
tórname en adorno de tus pestañas,

Cubre mis huesos con hierba purificada
con el agua bendita de tus tobillos
Y átame con un mechón de tu cabello
o con un hilo del borde de tu vestido…

Tal vez me convierta en un dios,
Sí, en un dios,
Si logro tocar el fondo de tu corazón.

Si regreso.
Tórname en leña de tu fuego encendido
O en cuerda de tender en la azotea de tu casa
Porque no puedo sostenerme
Sin tu oración cotidiana.

He envejecido.
Devuélveme las estrellas de la infancia
Para que pueda emprender
Con los pájaros pequeños
El camino de regreso
Al nido donde tú aguardas.

8.

Confirmación
de Ali Al Shalah
Traducción Muhsin Al Ramli

Necesitamos mil profetas
para que probemos que en la tierra
hay algo de bondad
pero necesitamos un solo dictador
que pruebe que la tierra,
toda la tierra, es un infierno.

El umbral de casa lloró
cuando me vio
y gritó: ¿por qué has venido?

He perdido mi cara
y lo que conocía me hizo perder.
¡Renegó de mí… a quien vi!

Y cuando me desperté en la patria
para aliviar mi temor
imaginé tu puerta…
como una casa.

Me convertí en adicto a la hora de Bagdad
en mi reloj,
luego la até a mi lazo
y empecé a conjugar todos los tiempos
en la hora iraquí.

9.

Huir de la familia
de Salah Hassan
Traducción Muhsin Al Ramli

No era mala idea.
Soñé con una casa y la habité.

No era mala idea.
Soñé con una mujer y me casé con ella.

No era mala idea.
Dibujé cuatro niños y los tuve.

Tampoco era mala idea
cuando dibujé una puerta trasera de la casa
y por ella me escapé.

10.

Velas
de Salah Hassan
Traducción Muhsin Al Ramli

Aléjate de mí, mujer.
No soy un enamorado
ni soy un poeta, ni un caballero.
No soy más que un grito…
No soy más que una vela.
Sigue durmiendo, mujer.
No soy tu amante,
soy su vela.

Oh, vela, quiero besarte
pero,
¿dónde está tu boca?

Oh, enamorado,
¿dónde está tu vela?
Mujer,
la maternidad es una vela,
no un saco de leche.

No me importa el número de hermanos,
lo importante es:
¿cuántas velas hay en ellos?

De verdad, eres bella e impresionante,
te mereces todo elogio
pero, ¿dónde está tu vela?

¿Ves aquel hombre anciano?
Lleva cincuenta años siendo una vela.
Él es el maestro del alfabeto.

11.

El camino hacia el poema;
algunas reflexiones
de Kadhim Jihad
Traducción Ahmad Yamani

1

Ahondar en la vida de las palabras. Una vida de palabras. La prefieres al tres cuartos de esta humanidad que has visto arrastrada en sus insolentes y vigorosas paradojas. Estás corriendo, en el mismo metro cuadrado. Te empuja la voluntad póstuma hacia tu nuevo ser. El presente es un puente, un puente dislocado. Lo cruzas sin saber si aguantará hasta que termines de cruzar o si se desmoronará a medio camino. Y si se hunde, habría que nadar en el corazón del barro con una nariz semejante al silbido del viento, llegar a un aire más puro, encontrar en tu espera algunos ángeles. Sin textos ni revelaciones, rápidamente oficiáis la misa y os bautizáis cada uno como profeta: de este modo se invalidan las profecías, y se convierte lo que permite la lengua en diálogos proféticos. En lo múltiple. En lo total. En lo absoluto, lo absoluto, el gran absoluto.

2

¿Cuál es tu obsesión más querida? ¿Qué experiencia tuya persistió dentro de tu alma a pesar de todos los medicamentos del olvido? ¿Cuál es el impacto al que debes tu autenticidad? ¿Cuál es tu dolor, tu enigma, tu distancia? Estas son las cuestiones que se debe plantear al ser. Si tartamudea o si se queda perplejo, si lo escuchas y si afecta un estilo oratorio y te empieza a hablar de un pasado que no tiene ni siquiera un grano de poesía, entonces se lo dirás: «Te he visto, y nunca más te veré.»

3

El hombre es un árbol. Se planta. Pero como él, también es un movimiento. Su árbol es igual que el árbol del mongol, del que Perse habló, que transmigra llevando un trozo del espacio que ocupa. Transmigran todos llevando todas sus pruebas. Lo que se ubica más allá del alcance de tu espera es lo que te alimenta.

4

La lengua es un cordón umbilical. ¿A qué matriz se refiere? En el anonimato arriesgamos. Lo que perdemos cuando se vuelca la palabra es un pedazo del corazón renovado y colectivo. Existe, detrás de cada expresión no contada, un ser que llama y pide su parte de la cena que nunca será la última; mientras, el poema no acepta entre sus manos ningún Iscariote. El beso que mata no es frecuente en el poema. Aquí cada toque es una vida, la ansiedad misma es un llamamiento a la vida. Así pues, qué perdido está quien piensa que asombrar forma parte de la naturaleza del poeta. O que la vacuidad del poema podría encontrar su contenido fuera de él. Algunos dirigen proyectos, otros difaman. Este se relame con las palabras y aquel difunde su mercancía. Todos son huérfanos de poesía y el más huérfano aún, quien no descubre antes de que sea tarde su futilidad.

5

La palabra que persiste, el espacio que brilla. Los rostros que se creen olvidados y que inesperadamente aparecen otra vez, en un sueño o en una vigía. Tú estás aquí, en este hotel prácticamente desconocido en un suburbio de Caracas. Te acuestas con una muchacha inglesa que raptaste de un grupo de intérpretes. La muchacha lucha para llegar a la cumbre y no llega. Te grita: . Y, por casualidad, la coges de un punto de su vértebra. Con solo este gesto has destruido barreras en su interior, como si hubieras empuñado el secreto de una galaxia anónima por la parte de sus ocupantes. ¿Quién concede a cada uno el gesto azaroso o lleno del ingenio de los tiempos, un gesto que elimina, en una mañana, en un hotel, en un suburbio en el mundo, las barreras de su ser? ¿Y por qué en este punto determinado se acumula el secreto? ¿Una madre selló con un beso el pacto de los orígenes? ¿Llegó un padre por la noche procedente del remolino de su insomnio y echó aquí una caricia y, después de un suspiro de la pequeña, encontró el camino hacia el sueño? ¿Alguien arrojó aquí una porción de violencia que hizo que toda la esencia se juntara en este punto del cuerpo, que se convirtió en el más transparente porque es el más sufrido?

6

Los perfumes, las caricias, las voces y todo lo que se ve: aquí está, Poeta, tu tesoro. Dirígete hacia él, revelando, preguntando el secreto, interrogándolo. Son soportes de una conciencia, escondites de una visión.

7

Nace el poeta en las masas del lodo original, en la ausencia, en el discurso complicado. El poeta sonda la profundidad de su sueño, erosiona con el tiempo, muchas veces en contra. Los compañeros desean su muerte, pero él se solidariza con todos. El poeta da coces al bloque de la vacuidad espiritual, se hunde en el fondo de dos generaciones. A veces, mientras lucha contra el vacío, vacío sobre vacío, se congela, sobre su frente, una lágrima luminosa que no es un fruto de un llanto flojo.

8

Gracias a los mensajes que manda el poeta al universo, a veces un planeta que escapa de su órbita cambia su decisión de quemar la Tierra.

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