31 poemas de La Naturaleza

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1.

Los recursos del Ambiente
de davisitocraft

Los árboles y las plantas son símbolos vegetales,
el agua y el aire son símbolos naturales,
todos estos juntos forman el ambiente,
el que estamos destruyendo inconscientemente De manera propia de una persona inconsciente. .

2.

El Nido
de Alfredo Espino

Es porque un pajarito de la montaña ha hecho,
en el hueco de un árbol, su nido matinal Perteneciente o relativo a la mañana. ,
que el árbol amanece con música en el pecho,
como que si tuviera corazón musical.

Si el dulce pajarito por entre el hueco asoma,
para beber rocío, para beber aroma,
el árbol de la sierra me da la sensación
de que se le ha salido, cantando, el corazón.

3.

La Naturaleza
de Luis Alfonso Ramos

El mar es azul pues es el gran reflejo del cielo,
La vida se vive aquí en este planeta llamado tierra y con,
El cantar de las aves expresa una sincera alegría
Y un astro ilumina con gozo Sentimiento de complacencia en la posesión, recuerdo o esperanza de bienes o cosas apetecibles. y felicidad cada día.
La lluvia cae como símbolo de pureza que existe,
Desafortunadamente hoy en día son pocos los que respetan la naturaleza,
Pero lo que si es cierto es que nosotros vivimos gracias a ella,
Necesitamos de ella, pero no lo sabemos pues lo único que hacemos es maltratarla.
Cada noche me duermo escuchando un sonido,
Un sonido que me dice que tengo la naturaleza cerca, tan cerca que
Respiro el aroma de una flor sencilla,
Mientras escribo este poema pensando en cómo ayudar a la amada naturaleza.

4.

Eternamente Tuyo
de doblezeroo

Podrán morir las raíces
y derrumbarse las selvas,
podrán fundir los recuerdos
como grisáceas Dicho de un color relativo al gris nieblas,
podrán caer los amuletos Objeto pequeño que se lleva encima, al que se atribuye la virtud de alejar el mal o propiciar el bien.
en las fosas de la tierra,
hacerse polvo pirámides
por un soplo de tres hebras Porción de hilo, estambre, seda u otra materia hilada, que para coser algo suele meterse por el ojo de una aguja. ,
pero nada conseguirá
borrar jamás mi promesa.

Falleciesen los jazmines
por relentes de tristeza,
navegase el ultimo pez
en la árida torrentera,
¡nunca olvides que te juré!,
que te quiero y te amaré
hasta el día que me muera.

Aunque se sequen los pozos
bajo atmosferas de arena,
derrítanse los glaciares
y desnúdense las piedras,
viniese Moverse de allá hacia acá. la negra noche
en un cielo sin estrellas
o en rosario y disciplina,
como ancianas a la iglesia,
volase cada paloma
a encerrarse en una celda.

¡Pártase el cielo de agosto!
en cuotas de frio y niebla,
¡cúbranse todos los mares!
de tenebrosas tormentas,
bajen a picar los dioses
las rocas de una cantera,
caigan mil rayos de punta
y que los páramos prendan,
se haga la luna en pedazos
o se apaguen las estrellas
¡nunca olvides que te juré
que te quiero y te amaré
hasta el día que me muera!.

5.

La Nube
de namara

En su dulce nido blanco
Se acuesta
Desde abajo yo te observo
Con una risa que suele ser más triste que el llanto
Desde lejos disfruto tus lágrimas de agua
Desearía treparme por cada gotita,
Estrechar mis pétalos de colores
Y bordarte de felicidad con mi olor para que me ames
Con tu lindura, desahoga el firmamento
Tú que no sabes lo guapa que eres
En el cielo
cuando cae la oscuridad quisiera ser la luna
Para que nunca se pierda la claridad de tú mirífica Admirable, maravilloso. belleza
Alumbraría cada rizo que encuadra
Tu linda cara
Y anhelaría besar la estrellita fugaz de tu Sonrisa
Convertiría cada lágrima tuya
En un arcoiris,
Mientras te sigo pintando de gris.

6.

Si yo…
de penelopo2

Si yo viviera en el campo
Tendria un perro y un caballo
Y a la mañana temprano
Me tomaria unos mates
Debajo de un arbol guacho.

Si yo viviera en el campo
Bajo el alero Parte inferior del tejado, que sale fuera de la pared y sirve para desviar de ella las aguas llovedizas. del rancho Choza o casa pobre con techumbre de ramas o paja, fuera de poblado.
Un gran asado entre amigos
Estaria disfrutando.

Si yo viviera en el campo
Con que placer miraria
Cuando el sol se va ocultando
Y ya sembrado de estrellas
El cielo se va adornando.

Pero vivo en la ciudad
Encerrado entre ladrillos
Donde no se escucha el canto
Ni de pajaros ni grillos Insecto ortóptero saltador, de unos tres centímetros de largo, color negro rojizo, con una mancha amarilla en el arranque de las alas, cabeza redonda y ojos muy prominentes, cuyo macho sacude y roza con tal fuerza los élitros, que produce un sonido agudo y monótono.
Solo el ruido de motores
Que enferman a mis oidos.

Mas la esperanza no pierdo
De despertar algún día
Con el canto de un gorrión Pájaro de unos doce centímetros desde la cabeza a la extremidad de la cola, con el pico fuerte, cónico y algo doblado en la punta; plumaje pardo en la cabeza, castaño en el cuello, espalda, alas y cola, pero con manchas negras y rojizas, ceniciento en el vientre
Pa’que me alegre la vida
Si yo viviera en el campo
Seguro te llevaría.

7.

¡Durante cuanto tiempo
nos engañaron!
de Walt Whitman

¡Durante cuánto tiempo nos engañaron!
Trasmutamos Mudar o convertir algo en otra cosa. ahora,
nos apresuramos a huir
como huye la naturaleza,
Somos la naturaleza,
durante mucho tiempo estuvimos lejos.
Pero ahora volvemos,
nos convertimos en plantas,
en troncos, en follaje Conjunto de hojas de los árboles y de otras plantas. ,
raíces y cortezas.

Estamos asentados en la tierra,
somos peñascos Peña grande y elevada. ,
pastamos,
somos dos en medio de la hacienda bravía,
tan espontáneos como los otros.

Somos dos peces que nadan juntos en el mar,
somos lo que son las flores del algarrobo Árbol siempre verde, de la familia de las papilionáceas, de ocho a diez metros de altura, con copa de ramas irregulares y tortuosas, hojas lustrosas y coriáceas, flores purpúreas, y cuyo fruto es la algarroba. ,
derramamos fragancia
en los caminos de la mañana y de la tarde.

Somos también lo sucio de las bestias,
de las plantas, de los minerales.

Somos dos aves de rapiña Robo, expoliación o saqueo que se ejecuta arrebatando con violencia. ,
nos elevamos en el aire y miramos la tierra.

Somos dos soles que deslumbran,
somos nosotros dos los que giramos,
cósmicos y estelares,
somos como dos cometas.

Merodeamos Vagar por las inmediaciones de algún lugar. , cuadrúpedos y feroces, por la espesura,
y saltamos sobre la presa.

Somos dos nubes que se desplazan en lo alto
cuando amanece o atardece.

Somos dos mares que se unen,
somos esas olas felices que se revuelcan Derribar a alguien y maltratarlo, pisotearlo, revolverlo.
y se juntan, mojándose.

Somos lo que es la atmósfera,
transparentes, hospitalarios,
permeables Que puede ser penetrado o traspasado por el agua u otro fluido. , impermeables No permeable. .

Somos nieve, lluvia, frío, tinieblas,
somos lo que el planeta engendra y protege.

Hemos descrito círculos hasta volver los dos al hogar,
hemos renunciado a todo,
salvo a la libertad y a nuestra alegría.

8.

Éxtasis
de Amado Nervo

Cada rosa gentil ayer nacida,
cada aurora que apunta entre sonrojos Acción y efecto de sonrojar. ,
dejan mi alma en el éxtasis sumida…
¡Nunca se cansan de mirar mis ojos
el perpetuo milagro de la vida!

Años ha que contemplo las estrellas
en las diáfanas Dicho de un cuerpo: Que deja pasar a su través la luz casi en su totalidad. noches españolas
y las encuentro cada vez mas bellas.
Años ha que en el mar, conmigo a solas,
de las olas escucho las querellas Expresión de un dolor físico o de un sentimiento doloroso. ,
y aun me pasma el prodigio de las olas!

Cada vez hallo la Naturaleza
más sobrenatural, más pura y santa,
Para mí, alrededor, todo es belleza;
y con la misma plenitud me encanta
la boca de la madre cuando reza
que la boca del niño cuando canta.

Quiero ser inmortal, con sed intensa,
porque es maravilloso el panorama
con que nos brinda la creación inmensa;
porque cada lucero me reclama,
diciéndome, al brillar: «Aquí se piensa,
también aquí se lucha, aquí se ama».

9.

Quezaltepec
de Alfredo Espino

La noche fue dantesca… En medio del mutismo Silencio voluntario o impuesto.
rompió de pronto el retumbar de un trueno…
Tropel Muchedumbre que se mueve en desorden ruidoso. de potros Potro:
Caballo desde que nace hasta que muda los dientes de leche, que, generalmente, es a los cuatro años y medio de edad.
que rompiera el freno
y se lanzara, indómito No domado. , al abismo…

Un pálido fulgor Resplandor y brillantez. de cataclismo,
al cielo que antes se mostró sereno,
siniestramente iluminó de lleno,
como si el cielo se incendiara él mismo…

Entre mil convulsiones de montaña
se abrió la roja y palpitante entraña Parte más íntima o esencial de una cosa o asunto.
en esa amarga noche de penuria…

Y desde el cráter en la abierta herida
brotó la ardiente lava enfurecida
como un boa incendiando de lujuria.

10.

En mi universo
de Delia Corvera

Si en el aire, navegan lejos mis suspiros
Si al verte, mi corazón en el cielo emerge un estallido Dicho, por lo común, de una cosa que se rompe con estrépito: Causar ruido extraordinario.
Estallido de luciérnagas danzantes que en la brisa del río,
lucen flameantes
Por un instante, un reflejo invoca mi esencia
Hacía un horizonte calmo e infinito
Del Rocío emerge tu presencia
Y así la aurora boreal en los pistilos
Suave viento costero
Que mis cabellos caricias desprevenido
Y pensar su perfume arrastras a la orilla
Canten grillos y escurranse libélulas Insecto del orden de los odonatos, de cuerpo largo, esbelto y de colores llamativos, con ojos muy grandes, antenas cortas y dos pares de alas reticulares, que mantiene horizontales cuando se posa, y que vive en las orillas de estanques y ríos.
En el flamear de los camalote
Que el tiempo al transitar se desagote.

11.

Poema para Mamá
de hannita_uwu

Cada vez que me miro al espejo,
siento que aun mi recuerdo no se ha vuelto viejo,
por el dolor que me causaron en el pasado…
Prefiero la tranquilidad
de la soledad que la
decepción de una
mala compañía…

Pasé por el parque
me deje llevar por la belleza
de la naturaleza
y hasta se me quito la tristeza…
En ese momento le dedique
un poema a está:

“Los arboles y las plantas son símbolos adorables,
el agua y el aire son símbolos naturales,
todos estos juntos forman el ambiente
en el que estamos destruyendo
inconscientemente”

Sentí el ambiente más vivo,
el cielo estaba muy lindo, creo que estaba muy activo…
¿Porque no?
si la estrella que más
brilla es mi mamá

Mujer que de a luz, cualquiera,
pero el valor de una madre no se supera.
Intente compararla con las estrellas,
pero no podría pagar la cuenta.

12.

Montañas en la noche
de Hermann Hesse

El lago se ha extinguido,
oscuro duerme el cañaveral Sitio poblado de cañas o cañaveras.
murmurando en el sueño.
Sobre el campo extendidas
alargadas montañas amenazan.
No reposan.
Hondamente De manera honda. respiran, se mantienen
unidas unas contra otras.
Respirando hondamente,
llenas de oscuras fuerzas, irredentas Dicho especialmente del territorio que una nación pretende anexionarse por razones históricas, de lengua, raza, etc.
en su pasión devoradora.

13.

Sin Consuelo
de Hermann Hesse

No conducen senderos;
no se consuela nuestra alma
con ejércitos de estrellas,
no con río, bosque y mar.
Ni un árbol uno encuentra,
ni río ni animal
que penetre al corazón;
no encontrarás un consuelo
sino entre tus semejantes.

14.

El viento
de María Angélica Meza Facuse

Soplará
el viento cómo siempre,
en secreto y a mi oido.
Traerá
melodías del cielo
y baladas de la luna.

Traerá
silbidos Acción y efecto de silbar. del aire
y sinfónicos ramajes;
solo para cantarme.
Entrará
el viento como siempre,
sin permiso
por mi ventana.
Traerá
hojas de otoño
Y fragancias de otros lugares.
Traerá
celajes Aspecto que presenta el cielo cuando hay nubes tenues y de varios matices. de nubes
y espejismos Ilusión óptica debida a la reflexión total de la luz cuando atraviesa capas de aire de densidad distinta, lo cual hace que los objetos lejanos den una imagen más cercana e invertida. de agua.
Solo para inspirarme.
Volara
el viento como siempre,
sin alas, ni capas.
Traerá
sustancias de mundos lejanos
y primaveras de polen.
Traerá
semillas de frutas
y trigales de oro.
Solo para eternizar la tierra.
Soplara
el viento como siempre;
sin límites, ni condiciones.
Traerá
ráfagas de truenos
y relampagos de fuego.
Traerá
refrescantes huracanes
Y celliscas Temporal de agua y nieve muy menuda, impelidas con fuerza por el viento. de lluvia.
Sólo para enseñarme.
Viajara
el viento como siempre;
en distintas direcciones.
Traerá
bravatas Amenaza proferida con arrogancia para intimidar a alguien. de advertencia
y eufóricos oleajes.
Traerá
agitados ventarrones Viento que sopla con mucha fuerza.
Y brisas tropicales…
Solo para equilibrarme…
Soplara el viento como siempre,
Traerá
matizados Graduar con delicadeza sonidos o expresiones conceptuales. atardeceres
y noches centelleantes.
Traerá
acrobacias de aves
Y relucientes amaneceres.
Sólo para inspirarme…
Traerá
crepúsculos Claridad que hay desde que raya el día hasta que sale el sol, y desde que este se pone hasta que es de noche. ardientes
bajando de los cerros;
para abrazarme…

…….Mientras el sol brille,
EL VIENTO SOPLARÁ..

15.

Piedra
de José Emilio Pacheco

Lo que dice la piedra
sólo la noche puede descifrarlo

Nos mira con su cuerpo todo de ojos
Con su inmovilidad nos desafía
Sabe implacablemente ser permanencia

Ella es el mundo que otros desgarramos.

16.

Los Naranjos
de Ignacio Manuel
Altamirano

Perdiéndose las neblinas
En los picos de la sierra,
Y el sol derrama en la tierra
Su torrente Corriente o avenida impetuosa de aguas que sobreviene en tiempos de muchas lluvias o de rápidos deshielos. abrasador.
Y se derriten las perlas
Del argentado rocío,
En las adelfas del río
Y en los naranjos en flor.

Del mamey Árbol americano de la familia de las gutíferas, que crece hasta quince metros de altura, con tronco recto y copa frondosa, hojas elípticas, persistentes, obtusas, lustrosas y coriáceas, flores blancas, olorosas, y fruto casi redondo el duro tronco
Picotea Dicho de un ave: Golpear algo o a alguien o herir con el pico. el carpintero,
Y en el frondoso manguero
Canta su amor el turpial;
Y buscan miel las abejas
En las piñas olorosas,
Y pueblan las mariposas
El florido cafetal.

Deja el baño, amada mía,
Sal de la onda bullidora;
Desde que alumbró la aurora
Jugueteas loca allí.
¿Acaso el genio que habita
De ese río en los cristales,
Te brinda delicias tales
Que lo prefieres a mí?

¡Ingrata! ¿por qué riendo
Te apartas de la ribera?
Ven pronto, que ya te espera
Palpitando el corazón
¿No ves que todo se agita,
Todo despierta y florece?
¿No ves que todo enardece
Mi deseo y mi pasión?

En los verdes tamarindos Árbol de la familia de las papilionáceas, con tronco grueso, elevado y de corteza parda, copa extensa, hojas compuestas de hojuelas elípticas, gruesas y pecioladas, flores amarillentas en espiga, y fruto en vainillas pulposas de una sola semilla
Se requiebran las palomas,
Y en el nardo Planta de la familia de las liliáceas, con tallo sencillo y derecho, hojas radicales, lineares y prolongadas, las del tallo a modo de escamas, y flores blancas, muy olorosas, especialmente de noche, dispuestas en espigas con el perigonio en forma de embudo y dividido en seis lacinias los aromas
A beber las brisas van.
¿Tu corazón, por ventura,
Esa sed de amor no siente,
Que así se muestra inclemente
A mi dulce y tierno afán?

¡Ah, no! perdona, bien mío;
Cedes al fin a mi ruego;
Y de la pasión el fuego
Miro en tus ojos lucir.
Ven, que tu amor, virgen bella,
Néctar es para mi alma;
Sin él, que mi pena calma,
¿Cómo pudiera vivir?

Ven y estréchame, no apartes
Ya tus brazos de mi cuello,
No ocultes el rostro bello
Tímida huyendo de mí.
Oprímanse nuestros labios
En un beso eterno, ardiente,
Y transcurran dulcemente
Lentas las horas así.

En los verdes tamarindos
Enmudecen Guardar silencio cuando pudiera o debiera hablar. las palomas;
En los nardos no hay aromas
Para los ambientes ya.
Tú languideces; tus ojos
Ha cerrado la fatiga
Y tu seno, dulce amiga,
Estremeciéndose está.

En la ribera del río,
Todo se agosta y desmaya;
Las adelfas Arbusto de la familia de las apocináceas, venenoso, muy ramoso, de hojas persistentes semejantes a las del laurel, y grupos de flores blancas, rojizas, róseas o amarillas. de la playa
Se adormecen de calor.
Voy el reposo a brindarte
De trébol en esta alfombra
De los naranjos en flor.

17.

A la mañana temprano
mi cumpleaños
de Mary Oliver

Los caracoles se mueven entre las campanillas
sobre el trineo Vehículo provisto de cuchillas o de esquíes en lugar de ruedas para deslizarse sobre el hielo y la nieve. rosado de su cuerpo.
La araña duerme entre los pulgares rojos
de las frambuesas.
¿Qué voy a hacer, qué voy a hacer?

La lluvia es lenta.
Bajo ella los pajaritos reviven.
Hasta los escarabajos.
Las hojas verdes la beben a lengüetazos Acción de pasar la lengua. .
¿Qué voy a hacer, qué voy a hacer?

La avispa se sienta en el porche de su castillo de papel.
La garza azul sale de las nubes flotando.
El pez salta, todo arco iris y boca, del agua oscura.
Esta mañana los lirios de agua no son menos hermosos, creo,
que los lirios de Monet.
Y yo no quiero más ser útil, ser dócil,
guiar
a los chicos desde los campos hasta el texto
de la civilidad, enseñarles que son (no son) mejores
que el pasto.

18.

Hoy he disparado a
un animal
de Francisco José
Pérez Ruiz

Padre, hoy he disparado a un animal
él ni siquiera me ha visto llegar
lo aceché Observar, aguardar cautelosamente con algún propósito. , me arrastré y cuando lo tuve a tiro
no dudé y disparé, una y otra vez

Padre, hoy he disparado a un animal
y lo volvería a hacer mil veces
de frente y de espaldas, directo a la cabeza
el subidón Elevación rápida y fuerte que experimenta algo. de adrenalina mereció la pena

Padre, hoy he disparado a un animal
y tengo ganas de mucho más
quiero dispararle de nuevo, no aguanto
debo volver a ese lugar

Padre, hoy he disparado a un animal
y me encantaría disparar a otros
a sus hijos, a sus hermanos
y cualquiera que pase por allí

Padre, hoy he disparado a un animal
y voy a enseñar a mi hija a hacerlo
se que disfrutará, le encantará
va a ser mejor que yo, ya verás

Padre, hoy he disparado a un animal
y ¿sabes qué? podré hacerlo de nuevo
mañana y el mes que viene; yo y mis amigos
al mismo, una y otra vez nos lo llevaremos a casa

Padre, ¿sabes porqué?
porque disparé con una cámara fotográfica
disparé y vi como se perdía entre la maleza Espesura que forma la multitud de arbustos, como zarzales, jarales, etc.
disparé de la única forma que se debería

Padre, hoy he disparado a un animal
y volveré a hacerlo mil veces más.

19.

Defensa del árbol
de Nicanor Parra

Por qué te entregas a esa piedra
Niño de ojos almendrados
Con el impuro pensamiento
De derramarla contra el árbol.
Quien no hace nunca daño a nadie
No se merece tan mal trato.
Ya sea sauce Árbol de la familia de las salicáceas, que crece hasta 20 m de altura, con tronco grueso, derecho, de muchas ramas y ramillas péndulas. pensativo
Ya alero Perteneciente o relativo a la melancolía. naranjo
Debe ser siempre por el hombre
Bien distinguido y respetado:
Niño perverso que lo hiera
Hiere a su padre y a su hermano.
Yo no comprendo, francamente,
Cómo es posible que un muchacho
Tenga este gesto tan indigno
Siendo tan rubio y delicado.
Seguramente que tu madre
No sabe el cuervo que ha criado,
Te cree un hombre verdadero,
Yo pienso todo lo contrario:
Creo que no hay en todo Chile
Niño tan malintencionado.
¡Por qué te entregas a esa piedra
Como a un puñal envenenado,
Tú que comprendes claramente
La gran persona que es el árbol!
El da la fruta deleitosa
Más que la leche, más que el nardo;
Leña de oro en el invierno,
Sombra de plata en el verano
Y, lo que es más que todo junto,
Crea los vientos y los pájaros.
Piénsalo bien y reconoce
Que no hay amigo como el árbol,
Adonde quiera que te vuelvas
Siempre lo encuentras a tu lado,
Vayas pisando tierra firme
O móvil mar alborotado,
Estés meciéndote en la cuna
O bien un día agonizando,
Más fiel que el vidrio del espejo
Y más sumiso Obediente, subordinado. que un esclavo.
Medita un poco lo que haces
Mira que Dios te está mirando,
Ruega al Señor que te perdone
De tan gravísimo pecado
Y nunca más la piedra ingrata
Salga silbando de tu mano.

20.

Silencio
de Germán A
Barrios Leal

¿Cómo es el silencio?
Es un eco silencioso,
donde se devuelve el murmullo Ruido que se hace hablando, especialmente cuando no se percibe lo que se dice.
de voces apagadas en la noche,
así es el silencio.

Es calma, paz y armonía,
es una sonata
de muchas dimensiones,
ejecutada en silencio.

21.

Árbol
de Salvatore Quasimodo

De ti una sombra se desprende
que la mía muerta parece
si al movimiento oscila
o rompe azulinas aguas frescas
a orillas del Ánapo, al que vuelvo esta noche
en que marzo lunar me incitó,
rico ya de alas y de hierbas.

No sólo de sombra vivo,
que tierra y sol y dulce don de agua
nuevos follajes te dieron
en tanto yo me inclino y seco
palpo en mi rostro tu corteza.

22.

Halcones
de William Wordsworth

Una abeja zumbadora, un pequeño y susurrante Que habla o se dice en voz muy baja.
arroyo
un par de halcones girando al vuelo
en clamorosa agitación alrededor de la cima
de una alta roca-su aérea citadela;
por cada una y todas estas cosas
gozó el oído pensativo en el silencio que siguió,
cuando hubimos pasado por el umbral Parte inferior o escalón, por lo común de piedra y contrapuesto al dintel, en la puerta o entrada de una casa.
de la cabaña y al fondo de ese solitario valle,
se destacaba, una vez más, debajo de la bóveda
azul y sin una sola nube.

23.

El Jardín
de Mary Oliver

La manga arrugada
del repollo,
la campana hueca
del pimiento,
la cebolla laqueada.

Remolachas, borraja, tomates.
Chauchas.

Entré y puse todo
sobre la mesa: cebollines, perejil, eneldo Hierba de la familia de las umbelíferas, con tallo ramoso, de 60 a 80 cm de altura, hojas divididas en lacinias filiformes, flores amarillas en círculo, con unos 20 radios, semillas pareadas planas en su cara de contacto, elípticas y con nervios bien señalados. ,
el zapallito como una luna pálida,
las arvejas con sus zapatos de seda, el maíz
hermoso que la lluvia empapó Humedecer algo de modo que quede enteramente penetrado de un líquido. .

24.

Yo buscaba Paz
de María Angélica
Meza Facuse

Sentí la frescura del aire;
sentí la tierra tibia;
salpicada de piedras y de vidas…..
Miles de ojos abiertos,
entre grillos y chanchitos
de tierra…
me sumergí…
…Yo buscaba paz…
Inunde de aguas
sus grietas secas;
regué sus raíces;
sentí su olor a tierra;
Y mas allá del barro,
encontré estas palabras,
que versan y cantan….
Sentí la luna
en su esplendor fulgido Resplandecer. ;
imagine sus planetas,
sembrados de verdes prados;
con olor a flores y agua…
Imagine un bosques
de arboles perfumados;
con criaturas siderales;
disfrutando de sus frutos,
corriendo sin dirección…
…Yo buscaba paz……
Vengo de tan lejos,
en este viaje,
a través de mis sueños…
Atravesé paisajes bellos;
subí cerros;
olí aromas dulces;
enraíce mis pies a la tierra….
…Yo buscaba paz…
Sentí el placer
de andar descalza;
sentí la tierra tibia ,
salpicada de piedras y de vida;
desaté todos los lazos materiales…
y viaje más liviana….
solo así,
logré…..La paz.

25.

La Naturaleza
de Mayte Rueda Suarez

La Naturaleza siempre nos sorprende,
Frente… al temporal de nieve desatado,
Un bonito ciervo… buscando el calor,
Se cobijó en una cuadra, cercana del lugar,
Junto a unas terneras… que lo acogieron,
Lamiéndolo hasta quitarle el frío,
La Naturaleza… Siempre nos enseña.

26.

Elevación
de Charles Baudelaire

Por encima de estanques, por encima de valles,
De montañas y bosques, de mares y de nubes,
Más allá de los soles, más allá de los éteres Esfera aparente que rodea a la Tierra. ,
Más allá del confín de estrelladas esferas,

Te desplazas, mi espíritu, con toda agilidad
Y como un nadador que se extasía De éxtasis. en las olas,
Alegremente surcas Ir o caminar por un fluido rompiéndolo o cortándolo. la inmensidad profunda
Con voluptuosidad indecible Que no se puede decir o explicar. y viril.

Escápate muy lejos de estos mórbidos Que padece enfermedad o la ocasiona. miasmas Efluvio maligno que, según se creía, desprendían cuerpos enfermos, materias corruptas o aguas estancadas. ,
Sube a purificarte al aire superior
Y apura, como un noble y divino licor,
La luz clara que inunda los límpidos Limpio, terso, puro, sin mancha. espacios.

Detrás de los hastíos Disgusto y los hondos pesares
Que abruman con su peso la neblinosa vida,
¡Feliz aquel que puede con brioso aleteo
Lanzarse hacia los campos luminosos y calmos!

Aquel cuyas ideas, cual si fueran alondras,
Levantan hacia el cielo matutino su vuelo
-¡Que planea sobre todo, y sabe sin esfuerzo,
La lengua de las flores y de las cosas mudas!

27.

Me celebro y
me canto a mí mismo
de Walt Whitman

Me celebro y me canto a mí mismo.
Y lo que yo asuma tú también habrás de asumir,
Pues cada átomo mío es también tuyo.
Vago al azar e invito a vagar a mi alma.

Vago y me tumbo sobre la tierra,
Para contemplar un tallo de hierba.

Mi lengua, cada molécula de mi sangre formada por esta tierra y este aire.
Nacido aquí de padres cuyos padres nacieron aquí y
Cuyos padres también aquí nacieron.
A los treinta y siete años de edad, gozando de perfecta salud,
Comienzo y espero no detenerme hasta morir.

Que se callen los credos Oración en que se hace profesión de fe de las principales creencias del cristianismo. y las escuelas,
Que retrocedan un momento, conscientes de lo que son y
Sin olvidarlo nunca.
Me brindo al bien y al mal, me permito hablar hasta correr peligro.
Naturaleza sin freno, original energía.

28.

Monterrey
de BerryTartSpecial

El sol aquí no es normal,
se viste de rojo y blanco antes de tocar la ciudad.
El sol aquí se come todo…el color, las plantas, los alimentos, a mis padres, a mis hermanos. Incluso consume nuestro deseo de ver a la noche tornarse en día.
Aquí nada se apaga, todo crece y crece seco, espigado Dicho de una planta anual: Que ha crecido hasta la completa madurez de la semilla. , listo para atraparse en el fuego.

29.

JILGUERILLO
( Ecos al viento)
de Mag Palmer

Amado jilguerillo
canta una canción,
ahora que mi amor
se fue, ya no tengo pasión.
Ha quedado triste y roto
mi pobre corazón.
Pajarillo canta una canción alegre para
mi corazón abatido que poco
a poco muere.

30.

Las Amapolas
de Ignacio Manuel
Altamirano

El sol en medio del cielo
Derramando fuego está;
Las praderas de la costa
Se comienzan a abrasar Reducir a brasa, quemar. ,
Y se respira en las ramblas Lecho natural de las aguas pluviales cuando caen copiosamente.
El aliento de un volcán.

Los arrayanes Arbusto de la familia de las mirtáceas, de dos a tres metros de altura, oloroso, con ramas flexibles, hojas opuestas, de color verde vivo, lustrosas, pequeñas, duras y persistentes, flores axilares, solitarias, pequeñas y blancas, y bayas de color negro azulado. se inclinan,
Y en el sombrío manglar
Las tórtolas Ave del orden de las columbiformes, de unos 30 cm de longitud, de plumaje ceniciento azulado en la cabeza y cuello, pardo con manchas rojizas en el lomo, gris en la garganta, pecho y vientre… fatigadas
Han enmudecido ya;
Ni la más ligera brisa
Viene en el bosque a jugar.

Todo reposa en la tierra,
Todo callándose va,
Y sólo de cuando en cuando
Ronco, imponente y fugaz,
Se oye el lejano bramido Voz del toro, del ciervo y de otros animales salvajes.
De los tumbos de la mar.

A las orillas del río,
Entre el verde carrizal,
Asoma una bella joven
De linda y morena faz;
Siguiéndola va un mancebo Persona que sirve como criado.
Que con delirante afán
Ciñe Rodear, ajustar o apretar la cintura, el cuerpo, el vestido u otra cosa. su ligero talle,
Y así le comienza a hablar:

—«Ten piedad, hermosa mía,
Del ardor que me devora,
Y que está avivando Hacer que algo arda más. impía
Con su llama abrasadora
Esta luz de mediodía.

»Todo suspira sediento,
Todo lánguido Flaco, débil, fatigado. desmaya,
Todo gime soñoliento:
El río, el ave y el viento
Sobre la desierta playa.

»Duermen las tiernas mimosas
En los bordes del torrente;
Mustias se tuercen las rosas,
Inclinando perezosas
Su rojo cáliz turgente Abultado y firme. .

»Piden sombra a los mangueros,
Los floripondios Arbusto del Perú, de la familia de las solanáceas, que crece hasta tres metros de altura, con tronco leñoso, hojas grandes, alternas, oblongas, enteras y vellosas, flores solitarias, blancas, en forma de embudo, de unos 30 cm de longitud tostados;
Tibios están los senderos
En los bosques perfumados
De mirtos y limoneros.

»Y las blancas amapolas
De calor desvanecidas,
Humedecen sus corolas
En las cristalinas olas
De las aguas adormidas.

»Todo invitarnos parece,
Yo me abraso de deseos;
Mi corazón se estremece,
Y ese sol de Junio acrece
Mis febriles Ardoroso, desasosegado, inquieto. devaneos Delirio, desatino, desconcierto. .

»Arde la tierra, bien mío;
En busca de sombra vamos
Al fondo del bosque umbrío Dicho de un lugar: Donde da poco el sol. ,
Y un paraíso finjamos
En los bordes de ese río.

»Aquí en retiro encantado,
Al pie de los platanares
Por el remanso bañado,
Un lecho te he preparado
De eneldos y de azahares.

»Suelta ya la trenza oscura
Sobre la espalda morena;
Muestra la esbelta cintura,
Y que forme la onda pura
Nuestra amorosa cadena.

»Late el corazón sediento;
Confundamos nuestras almas
En un beso, en un aliento…
Mientras se juntan las palmas
A las caricias del viento.

»Mientras que las amapolas,
De calor desvanecidas,
Humedecen sus corolas
En las cristalinas olas
De las aguas adormidas».

Así dice amante el joven,
Y con lánguido mirar
Responde la bella niña
Sonriendo… y nada más.

Entre las palmas se pierden;
Y del día al declinar,
Salen del espeso bosque,
A tiempo que empiezan ya
Las aves a despertarse
Y en los mangles a cantar.

Todo en la tranquila tarde
Tornando a la vida va;
Y entre los alegres ruidos,
Del Sur al soplo fugaz,
Se oye la voz armoniosa
De los tumbos de la mar.

31.

La Enredadera
de Juana de Ibarbourou

Por el molino del huerto
asciende una enredadera Dicho de una planta: De tallo voluble o trepador, que se enreda en las varas u otros objetos salientes. .

El esqueleto de hierro
va a tener un chal Paño de seda o lana, mucho más largo que ancho, y que, puesto en los hombros, sirve como abrigo o adorno. de seda

ahora verde, azul más tarde
cuando llegue el mes de Enero

y se abran las campanillas
como puñados de cielo.

Alma mía: ¡quién pudiera
Vestirte de enredadera!

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