Poemas de Lydda Franco

Semblanza:

Su obra (diario Ciudad de Valencia)
Hemos conocido en su transito por las letras los libros: Poemas circunstanciales (1965), Armas Blancas (1969),  Edad de los grandes ataúdes (1977), Summaris (1985), A Leve (1991), Estar en el Envés (1993), Bolero a media luz (1994), Descalabros en obertura mientras ejercito mi coartada (1994), Estantes (1994), Una (1998), Aracné (2000).
En el año 2005, Monte Ávila editores publica póstumamente una Antología poética que reúne todos sus libros.

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1.

Extraído de una cuenta de Twitter, que se describe como de divulgación de la obra de Lydda Franco Farias:

esta casa conoce mis manías
mi habito de leer a medianoche
mis malas costumbres
y peores mañas
esta casa me conoce al caletre
esta casa es el oráculo

2.

De Las armas blancas (1969)

comienza mi poema para nadie porque nadie es la absolución
todos llevan parches oscuros
aquí las cosas no suceden se dicen con naturalidad
esta gente tiene la piel de las victorias pasadas no asimila
esta gente feliz sueña con héroes de la independencia
en esta ciudad nadie mata
música suave franquea la distancia
salmo profundo flota en lo más alto
es la vigilia del poeta que sueña
gato agazapado en la oscuridad
aspiro a la otra orilla
esta orgía de cuerdas es un cerco continuo
en verdad no me lamento
en alguna parte la vida sale de su retiro
evaporando los fantasmas de la víspera
en alguna parte no aquí esta gente es feliz

Qué hacer con la ciudad chorreando orines milenarios,
espermatozoides puestos a secar en las esquinas,
genitales de cópulas frustradas…
Qué hacer con la frigidez incipiente de los templos,
con la impotencia manifiesta de los dioses desterrados.
Qué hacer para reinvindicar al hombre.
Qué hacer
por esta generación parturienta de migajas,
sifilítica de odios,
anémica de cantos verdaderos,
desahuciada parcialmente…

Qué hacer con estas crónicas angustias epilépticas…
Qué hacer si no hay espacio para el grito postergado
si la violencia está incubada en las axilas.
Si el amor se está licuando en la saliva…
Qué hacer para reconciliar el llanto y la sonrisa.
Qué hacer
para no despertar los vientres jubilosos
para que el hijo no nazca desvelado,
para sofocar el ronquido persistente de fusiles
Qué hacer
y las voces que nos vienen de la sangre.
Qué hacer
del tiempo canceroso que crece como un golpe en la esperanza,
en el corazón impermeable a la cizaña.
Qué hacer
de nuestras manos proletarias.
Qué hacer
para que la luz se filtre en las conciencias,
para que llegue intacta.
Qué hacer
para que la luz se haga
(Poemas Circunstanciales, 1965).

quedé para ser la última invitada
estoy alegre de las botellas sordas
puedes beberme soy todos los licores
no distingo
y si respondo es
para ligar placeres inimaginables contra el tiempo
a una temperatura en que tampoco sabes
lo que haces

3.

Una

a mis congéneres
y a ellos
aunque mal paguen
UNA amanece
con el cuerpo de cera
con la víspera haciendo piruetas
con ojeras que delatan los retorcimientos del amor
UNA sabe que tiene prejuicios
y los va perfeccionando
UNA es a-política
UNA no se mete en camisa de once varas
UNA estampa el beso curricular
él se va con sus ínfulas
con su ontológica suficiencia
UNA comparece ante el tribunal de los hijos
y cede ante la tiranía de los hijos
UNA tiene el deber de ser bella
porque entre otras cosas para eso está UNA
y para comprar lo que nos vendan
y para sufrir por la muchacha de la telenovela
que es tan desgraciada ( la muchacha y la telenovela )
y para llorar de felicidad porque a la final
el sapo se convierte en magnate y casa con
ELLA
UNA es tan sentimental
UNA es tan fiel tan perrunamente fiel
qué asquerosamente fiel es UNA
UNA se asoma al espejo y comprueba lo que no es
sabe qué cara va a poner
qué silencio va a arriar
qué píldora de domesticidad va a tener que
tragarse
que anticonceptiva es UNA
UNA queda tendida
knoch out
para reaparecer al día siguiente
pidiendo la revancha
 
Lydda Franco Farías.
Poemas del libro Una (1998).

4.

De Poemas circunstanciales (1965)

No nací para ocupar un espacio y nada más.
Ignoro cuál será mi participación.
Me tocó ser mujer y no me quejo,
me tocó caer en la humedad del tiempo,
en la inhóspita sequedad de los caminos
pero aquí me quedo
entre escombros y desperdicios.
Destruyan mi epidermis resentida,
despedacen mis sueños, mi alegría,
aniquílenme
mas no pretendan sancionarme
porque un día aparecí sobre la tierra
y tuve voz y grité
y tuve fronteras y no quise despertar sin ellas
y tuve armas y allí están
perfiladas, inmóviles, ariscas.

voy a desayunarme la claraboya de la mañana

voy a atragantarme periódico con tus crónicas violentas

voy a tener noticias del mundo hasta la ingesta
de par en par ventanas
muéstrenme lo que sin mí despierta
sacúdete ropa inmunda los dobleces
espanta con lejías la penumbra
soliviántate plancha
aplasta en un desliz las pérfidas arrugas
a volar escoba sin bruja que respire el polvo
dancen muebles al ritmo que los aviente
púlete piso en redención de no empañado espejo
arde sin paz cocina del infierno
tápate olla impúdica
cuece a la sazón luego evapórate
suenen cubiertos en estampida muda
a fregarse platos les llegó su hora
la carta por favor
quiero probar el albedrío

las abuelitas no son como los lobos
ellas usan prótesis dental
son ventrudas y coléricas
dan grima sus orejas
sus aullidos abren surcos
regentan nuestra infancia
da miedo tener sueño
es un peligro dormirse
ellas las abuelas
avanzan en la noche
masticando un niño húmedo
una caperucita feroz
un tierno lobo rojo

Mientras dormía me crecieron alas
al principio ni yo misma lo creí
hice cálculos sobra las ventajas y desventajas
de este suceso inesperado decidí ensayar un vuelo corto
tropecé contra los vidrios de las ventanas no me di por vencida
llegue a libélula
fui uno que otro pájaro
ave de rapiña
mi ambición no tuvo fronteras
fui escavando jerarquías hasta agotarlas todas
ahora soy un ángel
y me aburro

Entre el verano y los pájaros
porfiado eslabón
desacato en perspectiva
pero una simple alarma y me transformo
en muchacha reversible
lánguida flor de humo
sin defensas.

a esta hora
serás la muchacha ejemplar y enamorada
a quien engañan y maltratan
todos los hijos de puta de la tierra
lo cual no tiene la menor importancia
ellos siempre regresan
compungidos
a tus faldas
solícitos
con la cara lavada
con la excusa de siempre
con la eterna cantata
yo te perdono
yo te prometo
yo te lo juro
mi ego te besa
al final de la escena
hasta el perro es feliz

Para ti soy tal vez una huera mujer con el cabello levemente despeinado
digna de un cuadro renacentista o de un ardiente cumplido
o de un piropo (dicho como el azar/con rebuscada elegancia)
de sobra sabes que me avergüenzo de ese otro ser que me esquilma
y me avasalla de repetir hasta borrarme el gesto heredado de pálidas enhiestas amas de casa remotísimas
pero ciertamente hay un rótulo en la sangre
una danza del vientre una marca rotunda
ten en cuenta muchacho de las cavernas
que he ido ganando el derecho a perder de igual a igual el paraíso
la paciencia a compartir la cama
el santo y seña
el mundo fifty fifty o no hay trato
vete acostumbrando hombre voraz
mujer no es sólo receptáculo flor que se arranca y herida va a doblarse en el florero
al fondo de la repisa entre santos y candelabros y trastos de cocina
una mujer es una mujer más sus uñas y sus dientes
lo siento caballero de la brillante armadura
aquella doncella rompió el molde: creció

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