Poemas de Julia de Burgos

Julia Nació en 1914, en el seno de una familia muy humilde; fue la única de trece hermanos en realizar estudios secundarios. Se graduó como maestra en la Universidad y comenzó a trabajar, realizando actividades sociales. Fue una activa promotora de la liberación de la mujer; a los 22 años de edad se unió al grupo Hijas de la libertad del Partido Nacionalista de su país, y estuvo a cargo del discurso La mujer ante el dolor de la Patria. En el año 1940 tuvo una experiencia muy positiva en Nueva York, donde recibió el merecido reconocimiento por su trabajo; sin embargo, cuando trece años más tarde Julia se dejó ahogar por el alcohol, esta misma ciudad enterró su cuerpo en una tumba anónima

Con la influencia de grandes poetas como Luis Llorens Torres, Clara Lair, Rafael Alberti y Pablo Neruda, muestra en sus obras el reflejo de una vida profunda e intensa. Le preocupan temas como el amor, que a veces es tratado en forma dulce y serena, pero en la mayoría de las ocasiones, de modo sensual y erótico. También el feminismo y la muerte, motivada por la suya propia, a la que presentía cercana, son sus temáticas habituales.

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1.

El mar y tu

La carrera del mar sobre mi puerta
es sensación azul entre mis dedos,
y tu salto impetuoso Que se mueve de modo violento y rápido por mi espíritu
es no menos azul, me nace eterno.

Todo el color de aurora Luz sonrosada que precede inmediatamente a la salida del sol despertada
el mar y tú lo nadan a mi encuentro,
y en locura de amarme hasta el naufragio
van rompiendo los puertos y los remos.

¡Si tuviera yo un barco de gaviotas,
para sólo un instante detenerlos,
y gritarle mi voz a que se batan Mover con ímpetu y fuerza algo
en un sencillo duelo de misterio!

Que uno en el otro encuentren su voz propia,
que entrelacen Enlazar o entretejer algo con otra cosa sus sueños en el viento,
que se ciñan Rodear, ajustar o apretar la cintura, el cuerpo, el vestido u otra cosa estrellas en los ojos
para que den, unidos, sus destellos Resplandor vivo y efímero, ráfaga de luz que se enciende y amengua o apaga casi instantáneamente .

Que sea un duelo de música en el aire
las magnolias Árbol de la familia de las magnoliáceas, de 15 a 30 m de altura, tronco liso y copa siempre verde, hojas grandes, lanceoladas, enteras, persistentes, coriáceas, verdes por el haz y algo rojizas por el envés abiertas de sus besos,
que las olas se vistan de pasiones
y la pasión se vista de veleros.

Todo el color de aurora despertada
el mar y tú lo estiren en un sueño
que se lleve mi barco de gaviotas
y me deje en el agua de dos cielos.

2.

Poema perdido en pocos versos

¡Y si dijeran que soy como devastado crepúsculo Claridad que hay desde que raya el día hasta que sale el sol, y desde que este se pone hasta que es de noche
donde ya las tristezas se durmieron!
Sencillo espejo donde recojo el mundo.
Donde enternezco Ablandar, poner tierno y blando algo soledades con mi mano feliz.

Han llegado mis puertos idos tras de los barcos
como queriendo huir de su nostalgia.
Han vuelto a mi destello las lunas apagadas
que dejé con mi nombre vociferando Manifestar ligera y jactanciosamente algo duelos
hasta que fueran mías todas las sombras mudas.

Han vuelto mis pupilas amarradas al sol de su amor alba.
¡Oh amor entretenido en astros y palomas,
cómo el rocío feliz cruzas mi alma!
¡Feliz! ¡Feliz! ¡Feliz!
Agigantada De estatura mucho mayor de lo regular en cósmicas gravitaciones ágiles,
sin reflexión ni nada…

3.

Amor

Amor…
única llama que me queda de Dios
en el sendero cierto de lo incierto.

Aquí,
desesperada,
me contemplo la vida en un hueco del tiempo.

Entrecortando pasa el sendero de luz
que esperancé Dar o provocar esperanza de sueño.

¡Oh mañanas azules que se quedaron muertas,
volando en el espacio!

¡Oh anudada Juntar, unir caricia que amaneces dispersa,
cuando despierta el cuerpo!

¡Oh querer desterrarme de mis pasos turbados Alterar o interrumpir el estado o curso natural de algo …!
¡Multiplican en ecos!

Aquí, junto al continuo gravitar Dicho de un cuerpo: Descansar o hacer fuerza sobre otro de la nada,
¡cómo asaltan mi espíritu los silencios más yermos!

Mi esperanza es un viaje flotando entre sí misma…
Es una sombra vaga sin ancla y sin regreso.

Mis espigas Inflorescencia cuyas flores son hermafroditas y están sentadas a lo largo de un eje; como en el llantén no quieren germinar Dicho de un vegetal: Comenzar a desarrollarse desde la semilla al futuro.
¡Oh el peso del ambiente!
¡Oh el peso del destierro!

¡Amor…!
Hasta la leve ronda de tu voz perturbada,
me partió la ola blanca que quedaba en mi pecho.

4.

Yo fui la mas callada

Yo fui la más callada
de todas las que hicieron el viaje hasta tu puerto.

No me anunciaron lúbricas Propenso a un vicio, y particularmente a la lujuria ceremonias sociales,
ni las sordas campanas de ancestrales reflejos;
mi ruta era la música salvaje de los pájaros
que soltaba a los aires mi bondad en revuelo…

No me cargaron buques pesados de opulencia Abundancia, riqueza y sobra de bienes ,
ni alfombras orientales apoyaron mi cuerpo;
encima de los buques mi rostro aparecía
silbando en la redonda sencillez de los vientos.

No pesé la armonía de ambiciones triviales
que prometía tu mano colmada de destellos:
sólo pesé en el suelo de mi espíritu ágil
el trágico abandono que ocultaba tu gesto.

Tu dualidad perenne Continuo, incesante, que no tiene intermisión la marcó mi sed ávida Ansioso, codicioso .
Te parecías al mar, resonante y discreto.
Sobre ti fui pasando mis horarios perdidos.
Sobre mí te seguiste como el sol en los pétalos.

Y caminé en la brisa de tu dolor caído
con la tristeza ingenua de saberme en lo cierto:
tu vida era un profundo batir de inquietas fuentes
en inmenso río blando corriendo hacia el desierto.

Un día, por las playas amarillas de histeria,
muchas caras ocultas de ambición te siguieron;
por tu oleaje de lágrimas arrancadas al cosmos
se colaron las voces sin cruzar tu misterio…

Yo fui la más callada.
La voz casi sin eco.
La conciencia tendida en sílaba de angustia,
desparramada Ancho, abierto y tierna, por todos los silencios.

Yo fui la más callada.
La que saltó la tierra sin más arma que un verso.
¡Y aquí me veis, estrellas,
desparramada y tierna, con su amor en mi pecho!
Te quiero

5.

Casi Alba

Casi alba,
como decir arroyo entre la fuente,
como decir estrella,
como decir paloma en cielo de alas.

Esta noche se ha ido casi aurora,
casi ronda de luna entre montañas,
como una sensación de golondrina Pájaro insectívoro muy común en España desde principio de la primavera hasta fines de verano, que emigra en busca de países templados
al picar su ilusión en una rama.

Amanecer, sin alas para huirse,
regreso de emoción hasta su alma,
palomitas de amor entre mis manos
que al asalto de amor subieron castas.

Noche rasgada al tiempo repetido,
detenida ciudad de esencias altas,
como una claridad rompes mi espíritu,
circundas Cercar, rodear algo o a alguien mi emoción como una jaula.

Amor callado y lejos…
tímida vocecita de una dalia Planta anual de la familia de las compuestas, con tallo herbáceo, ramoso, de hasta metro y medio de altura. ,
así te quiero, íntimo,
sin saberte las puertas al mañana,
casi sonrisa abierta entre las risas,
entre juego de luces, casi alba..

6.

Donde comienzas tú

Soy ola de abandono,
derribada, tendida,
sobre un inmenso azul de sueños y de alas.
Tú danzas por el agua redonda de mis ojos
con la canción más fresca colgando de tus labios.
¡No la sueltes, que el viento todavía azota fuerte
por mis brazos mojados,
y no quiero perderte ni en la sílaba!

Yo fui un día la gaviota más ave de tu vida.
Mis pasos fueron siempre enigma de los pájaros.
Yo fui un día la más honda de tus edades íntimas.
El universo entero cruzaba por mis manos.
¡Oh día de sueño y ola;
Nuestras dos juventudes hacia el viento estallaron.
Y pasó la mañana,
y pasó la agonía de la tarde muriéndose en el fondo de un lirio
y pasó la alba noche resbalando en los astros,
exhibiéndose en pétalos
y pasó mi letargo…

Recuerdo que al mirarme con la voz derrotada,
las dos manos del cielo me cerraron los párpados.
Fue tan sólo una ráfaga,
una ráfaga húmeda que cortó mi sonrisa
y me izó Hacer subir algo tirando de la cuerda de que está colgado en los crepúsculos entre caras de espanto.
Tú nadabas mis olas retardadas e inútiles,
y por poco me parto de dolor esperando.

Pero llegaste, fértil,
más intacto y más blanco.
Y me llevaste, épico,
venciéndote en ti mismo los caminos cerrados.

Hoy anda mi caricia
derribada, tendida,
sobre un inmenso azul de sueños con mañana.
Soy ola de abandono,
y tus playas ya saltan certeras, por mis lágrimas.

¡Amante, la ternura desgaja mis sentidos…
Yo misma soy un sueño remando por tus aguas!

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