Poemas de Clarice Lispector

Chaya Pinjasovna Lispector, luego llamada Clarice Lispector (Ucrania, 10 de diciembre de 1920–Río de Janeiro, Brasil, 9 de diciembre de 1977).

Se radicó en Brasil junto a su familia cuando apenas tenía dos años de edad. Se matriculó en Facultad de Derecho Nacional de la Universidad de Brasil. En la escuela de leyes eran solo tres mujeres. Su interés por la literatura es mayor que por el Derecho y comienza a colaborar con diversos periódicos con textos periodísticos. En mayo de 1940 publicó su primera historia conocida, “El triunfo”; en 1941 publicó “Cerca del corazón salvaje”, escrita a los 19 años y por la que recibió el premio fundación Graça Aranha como mejor novela.

En 1946 publicó su segunda novela, “El lustre”; en 1949 publica “La ciudad sitiada”. Comienza a escribir cuentos y en 1952 publica “Algunos cuentos”. En 1960 publicó “Lazos de familia”, y en 1961 la novela “La manzana en la oscuridad”, que fue llevada al teatro. En 1963 publicó la que es considerada su obra maestra, “La pasión según G.H.”, escrita en tan solo unos meses. En 1966 se incendia su dormitorio y Clarice sufre quemaduras en gran parte de su cuerpo. Su mano derecha casi tuvo que ser amputada y jamás recuperó la movilidad anterior. El incidente afectó a su estado de ánimo y las cicatrices y marcas en el cuerpo le causaron continuas depresiones. Su último libro, “La hora de la estrella”, que escribió en el reverso de cheques y en cajetillas de tabaco, fue publicado en 1977, unos meses antes de morir.

Escritora inclasificable, —ella misma definía su estilo como un “no-estilo”—, deja un amplio legado conformado por relatos, novelas, libros infantiles, poemas, fotografía y pintura. Comparada con Virginia Woolf y James Joyce, es considerada hermética, permeada por la experimentación lingüística.

Sus tramas son prácticamente inexistentes y es conocida por sus rupturas de las reglas de puntuación. Está considerada como una de las más importantes escritoras brasileñas del siglo XX.

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I.

Es allí a dónde voy

Más allá de la oreja existe un sonido, la extremidad de la mirada un aspecto, las puntas de los dedos un objeto: es allí a donde voy.

La punta del lápiz el trazo. Donde expira un pensamiento hay una idea, en el último suspiro de alegría otra alegría, en la punta de la espalda magia: es allí a donde voy.

En la punta del pie el salto. Parece historia de alguien que fue y no volvió: es allí a donde voy. ¿O no voy? Voy, sí. Y vuelvo para ver cómo están las cosas.

Si continúan mágicas. ¿Realidad? Te espero. Es allí a donde voy. En la punta de la palabra está la palabra. Quiero usar la palabra «tertulia», y no sé dónde ni cuándo.

Al lado de la tertulia está la familia. Al lado de la familia estoy yo. Al lado de mí estoy yo. Es hacia mí a dónde voy. Y de mí salgo para ver. ¿Ver qué? Ver lo que existe.

Después de muerta es hacia la realidad adónde voy. Mientras tanto, lo que hay es un sueño. Sueño fatídico. Pero después, después de todo es real.

Y el alma libre busca un canto para acomodarse. Soy un yo que anuncia. No sé de qué estoy hablando.

Estoy hablando de nada. Yo soy nada. Después de muerta me agrandaré y me esparciré, y alguien me dirá con amor mi nombre. Es hacia mi pobre nombre a dónde voy.

Y de allá vuelvo para llamar al nombre del ser amado y de los hijos. Ellos me responderán. Al fin tendré una respuesta. ¿Qué respuesta? La del amor. Amor: yo os amo tanto.

Yo amo el amor. El amor es rojo. Los celos son verdes. Mis ojos son verdes tan oscuros que en las fotografías salen negros.

Mi secreto es tener los ojos verdes y que nadie lo sepa. En la extremidad de mí estoy yo. Yo, implorante, yo, la que necesita, la que pide, la que llora, la que se lamenta .

Pero la que canta. La que dice palabras. ¿Palabras al viento? Qué importa, los vientos las traen de nuevo y yo las poseo. Yo al lado del viento. La colina de los vientos aullantes me llama.

Voy, bruja que soy. Y me transmuto. Oh, cachorro, ¿dónde está tu alma? ¿Está cerca de tu cuerpo? Yo estoy cerca de mi cuerpo. Y muero lentamente. ¿Qué estoy diciendo? Estoy diciendo amor. Y cerca del amor estamos nosotros.

II.

Precisión

Lo que me tranquiliza
Es que todo lo que existe,
Existe con absoluta precisión.
Cualquiera que sea el tamaño de la cabeza de un alfiler,
No se desborda una fracción de milímetro
Más allá del tamaño de la cabeza de un alfiler.
Todo lo que existe es de gran precisión.
La pena es que la mayor parte de lo que existe
Con esa precisión
Es técnicamente invisible para nosotros.
Lo bueno es que la verdad nos llega
Como un sentido secreto de las cosas.
Terminamos adivinando, confundidos,
La perfección.

III.

Estrella Peligrosa

Estrella peligrosa
Cara al viento
Silencio y silencio
Porcelana ligera
Templo sumergido
Trigo y vino
Tristeza de lo vivido
Los árboles ya han florecido
La sal que trae el viento
Conocimiento por encantamiento
Esqueleto de ideas
Ahora para Nobis.
Descomponer la luz
Misterio de las estrellas
Pasión por la precisión
Cazando luciérnagas.
Luciérnaga es como rocío
Diálogos que disfrazan conflictos sin estallar
Puede ser venenoso como a veces lo es el hongo.

En el erotismo oscuro de la vida plena
Raíces nudosas.
Misa negra, hechiceros.
Fuentes cercanas,
Lagos y cascadas
Brazos y piernas y ojos,
Todos los muertos se mezclan y claman por la vida.
Le extraño
Como si me faltara un diente al frente:
Agudísimo.
¡qué miedo tan gozoso!
Esperarte.

IV.

Dame tu mano

Dame tu mano:
Voy a contarte ahora
cómo he entrado en lo inexpresivo
que siempre ha sido mi búsqueda ciega y secreta.
De cómo he entrado
en aquello que existe entre el número uno y el número dos,
de cómo he visto la línea de misterio y fuego,
y que es línea subrepticia.

Entre dos notas de música existe una nota,
entre dos hechos existe un hecho,
entre dos granos de arena por más juntos que estén
existe un intervalo de espacio,
existe un sentir que es entre el sentir
—en los intersticios de la materia primordial
está la línea de misterio y fuego
que es la respiración del mundo,
y la respiración continua del mundo
es aquello que oímos
y llamamos silencio.

V.

No es que morir nos duela tanto

No es que morir nos duela tanto
Es vivir lo que más nos duele
Pero el morir es algo diferente
Un algo detrás de la puerta.

La costumbre del pájaro de ir al sur
Antes que los hielos lleguen
Acepta una mejor latitud
Nosotros somos los pájaros que se quedan.
Los temblorosos, rondando la puerta del granjero
Mendigando su ocasional migaja
Hasta que las compasivas nieves
Convencen a nuestras plumas para ir a casa.

VI.

No soltar los caballos

Como en todo, también al escribir tengo una especie de temor de ir demasiado lejos. ¿Qué será eso? ¿Por qué? Me detengo, como si retuviera las riendas de un caballo que podría galopar y llevarme Dios sabe dónde.

Me reservo. ¿Por qué y para qué? ¿Para qué cosa estoy eco­nomizándome? Ya tuve clara conciencia de eso cuando una vez escribí: “es necesario no tener miedo de crear”. ¿Por qué el miedo? ¿Miedo de conocer los límites de mi capacidad? ¿O miedo del aprendiz de hechicero, que no sabía cómo detenerse?

Quién sabe, así como una mujer que se reserva intacta para entregarse un día al amor, así tal vez yo quiera morir toda entera para que Dios me tenga toda.

VII.

Pero hay vida

Pero hay vida
que es ser
vivido intensamente, hay amor.

Eso tiene que ser vivido
Hasta la última gota.
Sin ningún miedo.
No mata.

VIII.

Dios mío, dame el coraje

Dios mío, dame el coraje
de vivir trescientos sesenta y cinco días y noches,
todos vacíos de Tu presencia.
Dame el valor de considerar este vacío
como una plenitud.
Haz que yo sea tu amante humilde,
entrelazada a Ti en éxtasis.
Haz que pueda hablar
con este vacío enorme
y recibir como respuesta
el amor materno que nutre y envuelve.
Déjame tener el valor para amarte,
sin odiar tus ofensas a mi alma y a mi cuerpo.
Haz que la soledad no me destruya.
Haz que mi soledad me sirva de compañía.
Haz que tenga el coraje de enfrentarme.
Haz que yo sepa quedarme con la nada
y aun así sentirme
como si estuviera llena de todo.
Recibe en tus brazos
mi pecado de pensar.

IX.

Poema

Mi vida no tiene más remedio
Estaré engañándome diciendo que
Todavía es posible el futuro que soñé
Tengo absoluta certeza que
Nada de lo que aprendí fue en vano
Siento dentro de mí que
Tener un sueño no significa nada
No podría decir jamás que
Mi futuro puede ser brillante
Siento cada vez más que
Ya no tengo esperanza
Y jamás volveré a mentir que
La vida es una gran fiesta
Hoy reconozco que es verdad que
Vivir es no dejarse llevar por la ilusión…

X.

Volar

Ya escondí un amor con miedo de perderlo, ya perdí un amor por esconderlo.

Ya estuve en manos de alguien por miedo, ya tuve tanto miedo al punto de ni sentir mis manos.

Ya expulsé de mi vida a personas que amaba, ya me arrepentí por eso.

Ya pasé noches llorando hasta caer de sueño, ya me fui a dormir tan feliz al punto de ni conseguir cerrar los ojos.

Ya creí en amores perfectos, ya descubrí que no existen.

Ya amé a personas que me decepcionaron, ya decepcioné a personas que me amaron.

Ya pasé horas frente al espejo intentando descubrir quién soy, ya tuve tanta certeza de mí al punto de querer desaparecer.

Ya mentí y me arrepentí después, ya dije la verdad y también me arrepentí.

Ya fingí no dar importancia a las personas que amaba, para más tarde llorar silenciosa en mi canto.

Ya sonreí llorando lágrimas de tristeza, ya lloré de tanto reír

Ya creí en personas que no valían la pena, ya dejé de creer en las que realmente valían.

Ya tuve crisis de risa cuando no podía, ya quebré platos, copas y vasos de rabia.

Ya eché de menos a alguien, pero nunca se lo dije.

Ya grité cuando debía callar, ya callé cuando debía gritar

Muchas veces dejé de decir lo que siento para agradar a unos, otras veces dije lo que no pensaba para lastimar a otros.

Ya fingí ser lo que no soy para agradar a unos, ya fingí ser lo que no soy para desagradar a otros.

Ya conté chistes y más chistes sin gracia solo para ver a un amigo feliz.

Ya inventé historias con final feliz para dar esperanza a quien lo necesitaba.

Ya soñé demasiado, al punto de confundir con la realidad

Ya tuve miedo de la obscuridad, hoy en la obscuridad “me encuentro, me agacho, me quedo ahí”

Ya caí innumerables veces pensando que no me iba a levantar, ya me levanté innumerables veces pensando que no caería más.

Ya llamé a quien no quería solo para no llamar a quien realmente quería.

Ya corrí tras un carro, porque se llevaba a quien yo amaba.

Ya llamé a mi madre en el miedo de la noche huyendo de una pesadilla, mas ella no apareció y la pesadilla fue aún mayor.

Ya llamé “amigo” a personas cercanas y descubrí que no lo eran, algunas personas nunca necesité llamarles nada y siempre fueron y serán especiales para mí.

No me den formulas exactas, porque no espero acertar siempre.

No me muestren lo que esperan de mí, porque voy a seguir mi corazón.

No me hagan ser lo que no soy, no me inviten a ser igual, porque sinceramente soy diferente.

No sé amar a medias, no sé vivir de mentiras, no sé volar con los pies en la tierra.

¡Soy siempre yo misma, mas ciertamente no seré la misma para SIEMPRE!

Gusto de los venenos más lentos, de las bebidas más amargas,

de las drogas más poderosas, de las ideas más locas,

de los pensamientos más complejos, de los sentimientos más fuertes

Tengo un apetito voraz y los delirios más locos.

Me puedes hasta empujar de un acantilado que yo voy a decir:

– ¿Y qué? ¡AMO VOLAR!

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