Poemas de amor Sesión 2

La poesía no se considera uno de los géneros literarios mayoritarios, pero sus textos resisten el paso del tiempo, un buen poema sigue siendo bueno aunque pasen los años y es capaz de no perder actualidad.

¿Eres lector de poesía? Creo que todos en alguna medida somos lectores de poesía, cuando la poesía habla de amor se vuelve universal porque es un sentimiento que todas las personas sienten en algún momento de su vida.

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1.

Deseo
de Federico García Lorca
(1867)

“Sólo tu corazón caliente,
Y nada más.
Mi paraíso, un campo
Sin ruiseñor
Ni liras Instrumento musical usado por los antiguos, compuesto de varias cuerdas tensas en un marco, que se pulsaban con ambas manos ,
Con un río discreto
Y una fuentecilla.
Sin la espuela del viento
Sobre la fronda Hoja de una planta ,
Ni la estrella que quiere
Ser hoja.
Una enorme luz
Que fuera
Luciérnaga
De otra,
En un campo de
Miradas rotas.
Un reposo claro
Y allí nuestros besos,
Lunares sonoros
Del eco,
Se abrirían muy lejos.
Y tu corazón caliente,
Nada más.”

2.

Amor
de Pablo Neruda
(1919)

“Mujer, yo hubiera sido tu hijo, por beberte
la leche de los senos como de un manantial,
por mirarte y sentirte a mi lado y tenerte
en la risa de oro y la voz de cristal.
Por sentirte en mis venas como Dios en los ríos
y adorarte en los tristes huesos de polvo y cal,
porque tu ser pasara sin pena al lado mío
y saliera en la estrofa Cada una de las partes compuestas del mismo número de versos y ordenadas de modo igual de que constan algunas composiciones poéticas -limpio de todo mal-.
Cómo sabría amarte, mujer, cómo sabría
amarte, amarte como nadie supo jamás!
Morir y todavía
amarte más.
Y todavía
amarte más
y más.”

3.

Si me quieres,
quiéreme entera
de Dulce María Loynaz,
(entre 1920 y 1938)

“Si me quieres, quiéreme entera,
no por zonas de luz o sombra…
Si me quieres, quiéreme negra
y blanca, Y gris, verde, y rubia,
y morena…
Quiéreme día,
quiéreme noche…
¡Y madrugada en la ventana abierta!…
Si me quieres, no me recortes:
¡Quiéreme toda!… O no me quieras”

4.

Once
de Mario Benedetti
(1963)

“Ningún padre de la iglesia
ha sabido explicar
por qué no existe
un mandamiento once
que ordene a la mujer
no codiciar Desear con ansia riquezas u otras cosas al hombre
de su prójima.”

5.

Amo, amas
de Rubén Darío
(año desconocido)

“Amar, amar, amar, amar siempre, con todo
El ser y con la tierra y con el cielo,
Con lo claro del sol y lo oscuro del lodo;
Amar por toda ciencia y amar por todo anhelo.
Y cuando la montaña de la vida
Nos sea dura y larga y alta y llena de abismos,
Amar la inmensidad que es de amor encendida
¡Y arder en la fusión de nuestros pechos mismos!”

6.

Desvelada
de Gabriela Mistral
(1915 – 1922)

“Como soy reina y fui mendiga, ahora
vivo en puro temblor de que me dejes,
y te pregunto, pálida, a cada hora:
¿Estás conmigo aún? ¡Ay, no te alejes!
Quisiera hacer las marchas sonriendo
y confiando ahora que has venido;
pero hasta en el dormir estoy temiendo
y pregunto entre sueños: «¿No te has ido?»”

7.

Menos tu vientre
de Miguel Hernández
(1938 -1939)

“Menos tu vientre
todo es confuso.
Menos tu vientre
todo es futuro
fugaz, pasado
baldío Dicho de la tierra: Que no está labrada ni adehesada , turbio.
Menos tu vientre
todo es oculto,
menos tu vientre
todo inseguro,
todo es postrero Último de una serie o sucesión
polvo sin mundo.
Menos tu vientre
todo es oscuro,
menos tu vientre
claro y profundo.”

8.

Anémona encantada
de Rafael Alberti
(1985)

“Anémona encantada
enamorada.
Orquídea despeinada Deshacer el peinado
enamorada.
Flor abierta o cerrada
enamorada.
No me las enseñes más,
que me matarás.”

9.

El breve amor
de Julio Cortázar
(1984)

“Con qué tersa Limpio, claro, bruñido y resplandeciente dulzura
me levanta del lecho en que soñaba
profundas plantaciones perfumadas,
me pasea los dedos por la piel y me dibuja
en el espacio, en vilo, hasta que el beso
se posa curvo y recurrente
para que a fuego lento empiece
la danza cadenciosa Ritmo o repetición de determinados fenómenos, como sonidos o movimientos, que se suceden con cierta regularidad de la hoguera
tejiéndose Entrelazar hilos, cordones, espartos, etc., para formar telas, trencillas, esteras u otras cosas semejantes en ráfagas, en hélices,
ir y venir de un huracán de humo-
(¿Por qué, después,
lo que queda de mí
es sólo un anegarse Ahogar a alguien sumergiéndolo en el agua entre las cenizas
sin un adiós, sin nada más que el gesto
de liberar las manos ?).”

10.

Te desnudas igual
de Jaime Sabines
(1950)

“Te desnudas igual que si estuvieras sola
y de pronto descubres que estás conmigo.
¡Cómo te quiero entonces
entre las sábanas y el frío!
Te pones a flirtearme coquetear como a un desconocido
y yo te hago la corte ceremonioso y tibio.
Pienso que soy tu esposo
y que me engañas conmigo
¡Y como nos queremos entonces en la risa
de hallarnos solos en el amor prohibido!
(Después, cuando pasó, te tengo miedo
y siento un escalofrío Sensación de frío, por lo común repentina, violenta y acompañada de contracciones musculares, que a veces precede a un ataque de fiebre. .)”

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