Cartas de amor, sesión 1

Las cartas de amor demuestran la superlatividad de las emociones y sentimientos, las sensaciones que produce el amor, erizando la piel, estimulando la mente, desorbitando las pupilas, son odas al romanticismo plasmados en letras, permitiendo cortejar y agasajar al ser amado.

Autores y poetas inspirados por este sentimiento que nos cambian por completo el panorama de eso que llamamos “amor” y nos deleitan con sus escritos más avasallantes.

Te presentamos nuestra selección de cartas románticas ¿Hace cuánto no escribes una carta de amor? Puede que estas te inspiren a hacerlo.

Learning Tips: click on highlighted words to find their meaning and expand your vocabulary, you know, like a poet.

Carta de Oscar Wilde a su amante,
antes de saberse sentenciado:

Wilde recibió sentencia el 25 de mayo de 1895, cinco días después que envió la siguiente carta acusado de sodomía Práctica del coito anal. y grave indecencia por el padre de su amante, el marqués de Queensberry.

El escritor pasó dos años de trabajos forzados en prisión, y luego de quedar en libertad en 1997, vivió un breve periodo con Bosie –como llamaba a Lord Alfred Douglas–. Al poco tiempo tuvo que recluirse en París, donde pasó sus últimos años en completa soledad y en la ruina. Murió en noviembre de 1900.

Para estar en contexto, Taylor al que se refiere Wilde era un amigo suyo, dueño de una casa de citas que presuntamente frecuentaba el escritor.

20 de Mayo de 1895

Niño mío,

Hoy aguardamos los veredictos, que se darán por separado. A Taylor le estarán juzgando probablemente en este momento, por eso me ha sido posible volver aquí. Mi dulce rosa, mi delicada flor, mi lirio de los lirios, será a buen seguro en la prisión donde tendré que probar el poder del amor. Veré si puedo convertir en dulces las aguas amargas con la intensidad del amor que te tengo. Hubo momentos en los que pensé que hubiera sido más sabio separarnos. ¡Ah, momentos de debilidad y de locura! Veo ahora que ello habría mutilado mi vida, arruinado mi arte, roto los acordes musicales que forman un alma perfecta. Aunque cubierto de fango, te enalteceré Sinónimo de exaltar. , te llamaré desde los más profundos abismos. En mi soledad estarás conmigo. He determinado no rebelarme, sino aceptar cada ultraje Ajar o injuriar. por devoción al amor. Dejar que mi cuerpo sea deshonrado tanto como pueda mi alma conservar tu imagen. De tu pelo sedoso a tus delicados pies representas para mí la perfección. El placer odia al amor por nuestra causa, pero el dolor nos revela su esencia. Oh, la más querida de las criaturas, si alguien herido por la soledad y el silencio llega a ti, deshonrado, de risible Que causa risa o es digno de ella. linaje para los hombres, oh, tú podrás al tocarle cerrar sus heridas y rehabilitar su alma que la risible Desgracia, suerte adversa. había por un instante ahogado. Nada será difícil para ti entonces, y recuerda que es esa esperanza la que me hace vivir, y sólo esperanza tengo. Lo que la sabiduría es al filósofo, lo que Dios al santo, eres tú para mí. Mantenerte en mi alma es el único objeto de este dolor al que los hombres llaman vida. ¡Oh, amor mío, que aprecio sobre todas las cosas, blanco narciso Hombre que cuida demasiado de su arreglo personal, o se precia de atractivo, como enamorado de sí mismo. en un campo ubérrimo Muy abundante y fértil. , piensa en la aflicción que cae sobre ti, aflicción que sólo el amor puede iluminar! Pero no estés entristecido Que transmite o desprende tristeza. por ello, antes bien sé feliz por haber colmado de un inmortal amor el alma de un hombre que gime ahora en el infierno, y lleva, con todo, el cielo en su corazón. Te quiero, te quiero, mi corazón es una rosa a la que tu amor ha hecho florecer, mi vida un desierto aventado Hacer o echar aire a algo. por la brisa deliciosa de tu aliento, cuyos refrescantes manantiales son tus ojos; la huella de tus pequeños pies forma para mí valles de sombra, el aroma de tu pelo es cual mirra, y donde quiera que vayas exhalas el perfume del árbol de la casia.

Quiéreme siempre, quiéreme siempre. Has sido el supremo, el perfecto amor de mi vida; no podrá haber ningún otro. He decidido que es más noble y hermoso permanecer aquí. No podremos estar juntos. No quiero ser llamado desertor ni cobarde. Un nombre falso, un disfraz, una vida acosada, nada de eso me gusta, pues tú te me has mostrado en esa alta colina donde se transfiguran las cosas bellas.

¡Oh, el más dulce de los muchachos, el amado de los amores! Mi alma se adhiere a tu alma, mi vida es tu vida, y en los mundos todos del dolor y el placer tú eres mi ideal de admiración y alegría. Oscar

1.

Carta no. 3
Andreina Caballero

Hoy es día de escribirte, como todos los días, es la carta número 3 entre cientas que aún no te invento.

Está nublado…

…No hace sol, y la silueta Dibujo sacado siguiendo los contornos de la sombra de un objeto. de tu amor se me marca en las costillas, aquí estoy resoplando Respiración fuerte y ruidosa. en el calor, amenaza la lluvia con caerme y borrarme esta pasión que me sella usted en la frente, y es que eres pasión sellada en el consorte Dicho de una persona: Que recibe el título, condición, nombre de la profesión, etc., por razón de matrimonio con la persona que los posee por derecho propio. encuentro de ese par de labios que voy rozando como la luna se roza con las nubes en pleno equinoccio Época en que, por hallarse el Sol sobre el ecuador, la duración del día y de la noche es la misma en toda la Tierra, lo cual sucede anualmente del 20 al 21 de marzo y del 22 al 23 de septiembre. de invierno.

Las aves se encrispan, yo te envío sus cantos y una que otra flor en el pico, que llegue a tu ventana, mientras por su vida e inefable existencia yo suspiro. La vida me da aún vueltas, tu caricia me mata los intentos, y es por su abrazo, tierno, cálido, pero voraz que sigo intentando respirar en este sombrío invierno.

Quiero labrarme Trabajar una materia reduciéndola al estado o forma conveniente para usarla en la vida, dibujarme en los cuadernos, escribirme en paredes, ser evocación Recordar algo o a alguien, o traerlos a la memoria. del recuerdo, quiero pintarme en un lienzo, borrarme de vieja, y si muero mañana, quede la certeza en mi lecho, que si viví… Amándote…

Te escribo como un designio implacable, en el austero desespero que me genera tu ausencia, llano y plano, quiero recorrer todos los kilómetros escritos en los mapas en la búsqueda de mi calma, esa que se llama tú y que me llena de gozo y fulgor la vida.

A veces la conciencia me engaña, me quedo en silencio, ensimisma, en un encuentro simple conmigo, y aún allí, en lo más recóndito de mi baúl, allí sigue tu recuerdo, la sonrisa ensordecedora que me adorna la calma y me desenfrena la vida.

Mi amor… Te escribo esta carta, como muchas otras, sin hojas, sin lapicero, sólo con mi amor, que es sincero, me queman los alaridos de tu amor, de tu respiro que yace impoluto Limpio, sin mancha. cuando recuestas tu cabeza perfecta en mis almohadas, cuando recuestas tus miedos y tu ira avasallante Sujetar, rendir o someter a obediencia. , esa que me doblega el alma, el cuerpo, y mis ganas de romper cadena y correr hasta ti, como una moribunda… Como un retazo Pedazo de cualquier cosa. de mujer, como una simple enamorada.

Es que hasta Zeus se enamoraría de sus ojos de avellana, y aún más de su picardía, que me endulza la mañana, que me da sosiego Quietud, tranquilidad, serenidad. y me sostiene aquí en cordura, aunque… Me da temor decir, que me tienes desenfrenada.

Amor… El incierto designio Pensamiento, o propósito del entendimiento, aceptado por la voluntad. del universo me desconcierta, y quiero que tus brazos sean la cuna que me quite el llanto que me acorrala en el alma…

Mi amor… Hoy te escribo a mano cerrada, a cuerpo abierto, a corazón en llamas, ábreme la puerta, aunque nunca leas esta carta.

Andreina Caballero
19/04/21

1.

De Gustave Flaubert

En esta carta se ve la detonante relación entre Gustave Flaubert y Louise Colet.

Colet era una poetisa y fue la amante de Flaubert, posiblemente la inspiración para alguno de los pasajes más polémicos de Madame Bovary. Rompieron tras ocho años y bastante mal. Ella escribió una novela en venganza, pero Madame Bovary fue mucho más famosa.

“La próxima vez que te vea te cubriré con amor, con caricias, con éxtasis. Te atiborraré Llenar algo de borra, apretándolo de suerte que quede repleto. con todas las alegrías de la carne, de tal forma que te desmayes y mueras. Quiero que te sientas maravillada conmigo, y que te confieses a ti misma que ni siquiera habías soñado con ser transportada de esa manera. Cuando seas vieja, quiero que recuerdes esas pocas horas, quiero que tus huesos secos tiemblen de alegría cuando pienses en ellas”.

2.

De Oscar Wilde

Wilde y Douglas (Bosie, para sus allegados) se conocieron en 1881, cuando éste apenas contaba veinte años y aquél era celebrado ya como un santón del esteticismo y brillante escritor. Muy pronto se entablaría entre los dos una íntima relación. De su complejo y movedizo carácter dan buena cuenta las cartas reunidas en este volumen, que abarcan desde noviembre de 1892 hasta agosto de 1897 y que son todas las que se conservan entre los dos amantes, con excepción de la conocida epístola De profundis. Unidas por el común denominador de una inconstante pero continuada pasión, estas cartas nos conducen desde los gloriosos días de éxito y de los placeres compartidos hasta las amargas horas del desencuentro, cuando, tras dos años de prisión, uno y otro intentan en vano revivir antiguos esplendores. Desde las apresuradas y festivas tarjetas escritas desde cualquier hotel o restaurante, hasta las sombrías elegías concebidas en la cárcel o el exilio en Francia, la pluma de Wilde, lírica y mordaz, transparenta aquí en todo momento su fatal y decidida voluntad de acceder a ese nivel superior en el que la vida y arte se confunden.

“Mi niño,

Tu soneto Composición poética que consta de catorce versos endecasílabos distribuidos en dos cuartetos y dos tercetos. En cada uno de los cuartetos riman, por regla general, el primer verso con el cuarto y el segundo con el tercero, y en ambos deben ser unas mismas las consonancias. En los tercetos pueden ir estas ordenadas de distintas maneras. es encantador, y es una maravilla que esos labios tuyos, rojos como pétalos de rosa, estén hechos tanto para la locura de la música y las canciones como para la locura de los besos. Tu delgada y dorada alma camina en medio de la pasión y la poesía. Sé que Jacinto, a quien Apolo amaba tan locamente, eras tú en la época griega. ¿Por qué estás solo en Londres y cuándo vas a Salisbury? Ve allí a refrescarte las manos en el gris Crepúsculo Claridad que hay desde que raya el día hasta que sale el sol, y desde que este se pone hasta que es de noche. de las cosas góticas, y ven aquí cuando quieras. Es un lugar encantador donde sólo te falta a ti; pero primero ve a Salisbury.

Siempre, con amor eterno, tuyo.”

3.

De Ernest Hemingway

Se conocieron en 1934 a bordo de un trasatlántico francés. El escritor volvía de un safari en África y la actriz dejaba atrás la Alemania nazi después de haber asegurado sus piernas por un millón de dólares. Hubo flechazo, aunque no llegaron a consumar nada porque, según Hemingway, fueron víctimas de un “amor no sincronizado”: cada vez que uno alcanzada cierto grado de soltería el otro se sumergía en una nuevo e intenso romance.

En la misiva, escrita en cuatro hojas de papelería del hotel donde se alojaba en San Francisco de Paula, Hemingway le habla de la novela que acaba de terminar, El viejo y el mar, sin imaginar quizá que sería la última. El lote, que pertenece a los herederos de la familia Dietrich, incluye otras cartas de Hemingway enviadas a su “little Kraut” (así la llamaba: pequeña alemanota) desde otros rincones del mundo. En todas se despide con un cariñoso “Love, Mister Papa”.

“Mi querido pepinillo,

Salgo en el barco con Paxthe, Don Andrés y Gregorio y estoy afuera todo el día. Luego regreso con la certeza de que habrá una carta o varias. Y tal vez las haya. Si no hay, estaré triste y esperaré hasta la mañana siguiente. Pensaré que no habrá nada hasta la noche.

Escríbeme pepinillo, si fuera un trabajo que tienes que hacer lo harías. Es muy duro estar aquí sin ti y lo estoy haciendo pero te extraño tanto que podría morir. Si algo te pasara moriría de la misma forma que un animal muere en el zoológico si algo le pasa a su pareja. Mucho amor, mi querida Mary. Debes saber que no estoy siendo impaciente Que no tiene paciencia. , estoy simplemente desesperado”. Love, Mr Papa

4.

De Lewis Carroll

Lewis Carroll ha pasado a la historia de la literatura como un innovador. Pero también en la historia social lo encontramos en su papel de amante platónico de niñas, con un amor rabioso, extraño, pasivo, tímido, casi literario.

Si en la década de los sesenta (1800s) su favorita fue la niña Liddell, en los setenta fue Gertrude Chataway, en los ochenta Isa Bowman y en los noventa Enid Stevens. Según testimonio de las niñas, ya convertidas en adultas, esas relaciones no pasaban de lo que sabemos: contar cuentos, decir frases ingeniosas, juegos entretenidos, fotografías. Nada más. Que todas coincidan en afirmar lo anterior nos permite suponer que no hubo nunca cosas raras. Ellas lo habrían dicho.

“Mi queridísima Gertrude:

Te sentirás apenada Que denota pena o aflicción. , y sorprendida, y desconcertada, de oír la extraña enfermedad que me aqueja Acongojar, afligir, fatigar. desde que te fuiste. Llamé al doctor y le dije “Deme medicina, pues estoy cansado”. Él me respondió: “¡Tonterías! Usted no quiere medicina: ¡vaya a la cama!”. A lo que le repliqué: “No, no es el tipo de cansancio que quiere cama. Estoy cansado en la cara”.

Él me dijo: “Cree que sean los labios”. “Por supuesto –dije–. ¡Eso es exactamente lo que tengo!”. Me miró con gravedad y dijo: “Creo que usted ha estado dando demasiados besos. “Bueno –dije–, sí le di un beso a una amiga mía”.

“Piense otra vez –me dijo–; ¿está seguro que fue solo uno?”. Lo pensé otra vez y dije: “Tal vez fueron once”. Así que el doctor dijo: “No le debe dar más hasta que sus labios descansen”. “Pero qué se supone que haga –dije–, porque mire, le debo 182 más”. Me miró con tanta gravedad que las lágrimas se le escurrieron por las mejillas y dijo: “Podría enviarlos en una caja”.

Entonces me acordé de una pequeña caja que alguna vez compré en Dover, y pensé regalársela a una niña o a otra. Así que los empaqué todos con mucho cuidado. Cuéntame si llegan a salvo o si se pierde alguno en el camino”.

5.

De Balzac

Entre las escenas destacadas aparecen sus grandes éxitos de los años 30 como “Eugénie Grandet” de 1833 que será su primer éxito en ventas, así como “Le Père Goriot” de 1835, siendo esta su novela más famosa.

Pero a pesar de su gran éxito literario, aún sigue teniendo fuertes problemas económicos debido a los malos negocios en los que se embarca.

Paralelamente conoce a su gran amor, Ewelina Hańska, en el año 1832, una condesa polaca. Fue la misma condesa que contacto a Honoré de Balzac luego de leer la Piel de Zapa. Este contacto primero se origina por medio de cartas anónimas sin remitente que se firmaban como L’Etrangére (La Extranjera) y para dejar que Balzac pudiera contestar sus cartas, le dice que debe colocar una serie de crípticos anuncios en la Gazette de France y l’Observateur. De esta forma se inicia una correspondencia que duraría por los próximos quince años, una relación en la que Balzac imagina que su misteriosa corresponsal es una princesa rusa con una gran fortuna y dedica una gran entusiasmo a formar una relación con la condesa Hanska.

Se dice para la condesa, quien es una mujer casada y que es muy celosa de su estatus social, su relación con Balzac no es más que una excusa para entretenerse mientras esta sola en su hacienda en Ucrania, por lo que generalmente será fría y manipuladora.

En el año 1842 el barón Hanska muere y Balzac lejos de sentirse a fligido, cree que esta es la oportunidad perfecta para sellar su amor con la duquesa y casarse por lo que empieza a proponerle esta idea.

Ya cansado de esta situación Balzac viaja a San Petersburgo, en Rusia en el año 1848, donde consigue un compromiso formal. Luego vuelve a Paris para ir nuevamente a Ucrania en los primeros meses de 1850, pero el duro invierno y su ya débil salud hacen que caiga enfermo. La condesa al ver la frágil salud de Balzac y sabiendo que no durara mucho tiempo accede a casarse con el autor el día 14 de mayo de 1850, poco meses antes de que muriera.

“Mi amado angel,

Estoy loco por ti: no puedo unir dos ideas sin que tú te interpongas Poner algo entre cosas o entre personas. entre ellas. Ya no puedo pensar en nada diferente a ti. A pesar de mí, mi imaginación me lleva a pensar en ti. Te agarro, te beso, te acaricio, mil de las más amorosas caricias se apoderan de mí.

En cuanto a mi corazón, ahí estarás muy presente. Tengo una deliciosa sensación de ti allí. Pero mi Dios, ¿qué será de mí ahora que me has privado de la razón? Esta es una manía que, esta mañana, me aterroriza.

Me pongo de pie y me digo a mí mismo: “Me voy para allá”. Luego me siento de nuevo, movido por la responsabilidad. Ahí hay un conflicto miedoso. Esto no es vida. Nunca antes había sido así. Tú lo has devorado Comer algo con ansia y apresuradamente. todo.

Me siento tonto y feliz tan pronto pienso en ti. Giro en un sueño delicioso en el que en un instante se viven mil años. ¡Qué situación tan horrible!

Estoy abrumado por el amor, sintiendo amor en cada poro, viviendo solo por amor, y viendo cómo me consumen los sufrimientos, atrapado en mil hilos de telaraña.

O, mi querida Eva, no lo sabías. Levanté tu carta. Está frente a mí y te hablo como si estuvieras acá. Te veo, como te vi ayer, hermosa, asombrosamente hermosa.

Ayer, durante toda la tarde, me dije a mí mismo: “¡Es mía!”. Ah, ¡los ángeles no están tan felices en el paraíso como yo lo estaba ayer!”.

6.

De Nathaniel Hawthorne

Sophia conoció a Nathaniel Hawthorne a través de su hermana Elizabeth. Después de conocerla, Nathaniel escribió el cuento “Retrato de Edward Randolph”, que incluía un personaje artístico inspirado en Sophia Peabody llamado Alice Vane. Sophia originalmente se había opuesto al matrimonio, en parte debido a su salud. Se comprometieron en secreto el día de Año Nuevo de 1839. Sophia era artista y le pintaba cuadros, Sophia le dio dos de sus pinturas a Hawthorne en 1840 en el primer aniversario de su compromiso. Hawthorne valoraba tanto las pinturas que las escondía detrás de cortinas para disfrutarlas cuando estaba solo.

En su primer aniversario de bodas, Nathaniel le escribió a Sophia, entre muchas otras cartas, la siguiente:

“Mi querida,

Me gustaría tener el don de hacer rimas, porque a mi parecer hay poesía en mi cabeza y en mi corazón desde que estoy enamorado de ti. Tú eres un poema. ¿De qué tipo? ¿Épico? Que se apiaden Causar piedad. de mí, ¡no! ¿Un soneto? No; porque es demasiado elaborado y artificial. Tú eres una especie de balada dulce, simple, alegre y patética, cuya naturaleza es el canto, a veces con lágrimas y otras con sonrisas, y en ocasiones con una mezcla de sonrisas y lágrimas”.

7.

De Víctor Hugo

Adèle Foucher (27 septiembre de 1803 – 27 de agosto de 1868) fue la esposa del escritor francés Victor Hugo, a quien conocía desde la infancia.

Durante su cortejo, Hugo escribió unas 200 cartas de amor a Adèle, la mayoría de las cuales han sido publicadas. La pareja se casó el 12 de octubre de 1822. El hermano de Victor, Eugène Hugo, también amaba a Adèle, y sufrió un colapso mental al verla casarse con Victor.

En 1833, Victor Hugo inició una relación con Juliette Drouet, que se convirtió en su amante por largo tiempo. En respuesta, Adèle gradualmente acabó su aventura con Sainte-Beuve. Aunque llegó a considerar dejar a Adèle en cierto momento, continuaron casados, y más tarde, cuando vivieron en la isla de Guernsey, una cierta amistad creció entre la mujer y la amante.

“Mi adorable y adorada,

Me he estado preguntanto si tal felicidad no es un sueño. Me parece que lo que siento no es terrenal Perteneciente o relativo a la tierra, en contraposición a lo que pertenece al cielo. . Todavía no logro comprender este cielo sin nubes. Toda mi alma es tuya. Mi Adele, por qué no hay otra palabra para esto aparte de ‘alegría’ ¿Es porque el discurso humano no tiene el poder de expresar tanta felicidad? Temo que de repente despierte de este sueño divino. ¡Oh! ¡Ahora eres mía! ¡Por fin eres mía! Pronto, en unos meses, tal vez, mi angel dormirá en mis brazos, despertará en mis brazos, vivirá ahí. ¡Todos tus pensamientos, todo el tiempo, todas tus miradas serán para mí; todos mis pensamientos, todo el tiempo, todas mis miradas serán para ti!

Adiós, mi ángel, mi amada Adele. ¡Adiós!

Todavía estoy lejos de ti, pero puedo soñar contigo. Pronto, quizás, estarás a mi lado.

Adiós; perdón por el delirio Acción y efecto de delirar. de tu esposo que te abraza y que te adora, tanto en esta vida como en la otra”.

8.

De James Joyce

El 16 de junio, se celebra, se festeja en Irlanda y en muchas ciudades del mundo el Bloomsday, el día de Leopold Bloom, el protagonista del Ulises, la novela del irlandés James Joyce, que transcurre en un solo día: 16 de junio. Fecha ésta en que el genial escritor tuvo su primera cita con su futura esposa Nora Barnacle: 16 de junio de 1904. Así quería inmortalizarla, y vaya que si lo logró.

Adjuntas van tres de las numerosas cartas de amor que el apasionado esposo le escribiera a su esposa. Una de estas cartas fue subastada en Londres, en la famosa casa Sotheby’s, por un valor cercano a los 500.000 dólares.

“Tú eres mi amor. Me tienes completamente en tu poder. Sé y siento que si en el futuro escribo algo bueno y noble debo hacerlo solo oyendo las puertas de tu corazón. Me gustaría que mi vida transcurriera Dicho generalmente del tiempo: Pasar, correr. a tu lado, hasta que nos convirtamos en un mismo ser que morirá cuando llegue el momento”.

“Que­rida, no te ofen­das por lo que escribo. Me agra­de­ces el her­moso nom­bre que te di. ¡Sí, que­rida, “mi her­mosa flor sil­ves­tre de los setos” es un lindo nom­bre¡ ¡Mi flor azul oscuro, empa­pada por la llu­via¡ Como ves, tengo toda­vía algo de poeta. Tam­bién te rega­lare un her­moso libro: es el regalo del poeta para la mujer que ama. Pero, a su lado y den­tro de este amor espi­ri­tual que siento por ti, hay tam­bién una bes­tia sal­vaje que explora cada parte secreta y ver­gon­zosa de él, cada uno de sus actos y olo­res. Mi amor por ti me per­mite rogar al espí­ritu de la belleza eterna y a la ter­nura que se refleja en tus ojos o derri­barte debajo de mí, sobre tus sua­ves senos, y tomarte por atrás, como un cerdo que monta una puerca, glo­ri­fi­cado en la sin­cera peste que asciende de tu tra­sero, glo­ri­fi­cado en la des­cu­bierta ver­güenza de tu ves­tido vuelto hacia arriba y en tus bra­gas blan­cas de mucha­cha y en la con­fu­sión de tus meji­llas son­ro­sa­das y tu cabe­llo revuelto”.

“Nora, mi fiel que­rida, mi pícara cole­giala de ojos dul­ces, sé mí puta, mí amante, todo lo que quie­ras (¡mí pequeña pajera amante! ¡Mí putita folla­dora!) Eres siem­pre mi her­mosa flor sil­ves­tre de los setos, mi flor azul oscuro empa­pada por la lluvia”.

9.

De John Keats

John Keats fue uno de los principales poetas británicos del movimiento romántico. A la muerte de su hermano se fue a vivir a casa de su amigo Brown. Allí conoció a Fanny Brawne, quién había estado viviendo en la casa de Brown con su madre, y se enamoró de ella. La correspondencia entre ambos escandalizó a la sociedad victoriana.

Keats se enamoró completamente de Fanny Brawne siendo éste un amor correspondido. Un año después, en 1819, Fanny y John se comprometieron pero su compromiso fue llevado con la máxima discreción. La razón por la que quisieron ocultar su compromiso fue porque Keats había dejado su carrera de medicina para dedicarse a la poesía y por aquél entonces, su futuro literario no parecía ser muy óptimo y no era considerado un buen partido. La madre de Fanny no prohibió el compromiso pero no quería que se hiciera público hasta ver si la carrera de Keats mejoraba. En ese mismo año, el poeta realizó un viaje que le mantuvo alejado de Fanny por lo que él y ella mantuvieron una  emotiva e incluso celosa correspondencia en la que Keats hablaba sobre el amor y la muerte. Un año después, en 1820, Keats cayó enfermo durante un viaje a Londres.

En Julio de 1819, Keats estaba en la Isla de Wight y su alejamiento de Hampstead motiva la primera de sus cartas a Fanny Brawne.

“Mi dulce Fanny,

¿Tú temes, a veces, que yo no te quiera tanto como tú lo deseas? Mi querida niña, yo te quiero siempre y sin reserva. Entre más te conozco más te quiero. De todas las formas posibles, incluso mis celos han sido agonías de amor. Yo habría muerto por ti. Tú siempre eres nueva. El último de tus besos siempre es el más dulce; la última sonrisa, la más brillante; el último movimiento el más elegante.

Cuando pasaste por mi ventana ayer, sentí tanta admiración como la primera vez que te vi. Incluso si no me quisieras no podría evitar sentir una completa devoción hacia ti: así que me siento profundamente enamorado al saber que me amas.

Mi mente ha sido las más descontenta Insatisfecho con algo o con alguien. e inquieta y se ha puesto sobre un cuerpo demasiado pequeño. Nunca había sen- tido que mi mente reposara con absoluta alegría, como me ocurrió contigo. Cuando tú estás en el cuarto mis pens- amientos nunca se van por la ventana: tú siempre haces que todos mis sentidos se concentren”.

10.

De Goethe

Goethe, fue un dramaturgo, novelista, poeta y naturalista alemán, contribuyente fundamental del Romanticismo, al que ejerció una gran influencia y fue uno de los mayores exponentes del movimiento Sturm und Drang que dio origen al mismo. El Sturm und Drang (en español ‘tormenta e ímpetu’) fue un movimiento literario, que también tuvo sus manifestaciones en la música y las artes visuales, desarrollado en Alemania durante la segunda mitad del siglo XVIII.

El 13 de julio de 1788, conoció a Christiane Vulpius en el Parque un der Ilm, donde le entregó un petición en nombre de su hermano August Christian. Goethe abogó en varias ocasiones a favor de su futuro cuñado. Aquel verano, Goethe y Vulpius comenzaron un romance apasionado. Su felicidad inspiró a Goethe para escribir sus alegres y eróticos poemas, empezando con las Elegías Romanas — las cuales reflejan no sólo el viaje italiano de Goethe de 1786 a 1788, si no también su relación con Vulpius — y acabando con el poema “Encontrado” (“Una vez al bosque fui sólo…”).

“No puedo evitar amarte más de lo que es bueno para mí. Me sentiré feliz hasta que te vea otra vez. Siempre soy consciente de mi cercanía a ti, tu presencia nunca me deja. Adiós a ti, a quien amo mil veces”.

You May Also Like

Cartas de amor de 10 personajes históricos

Mi época de amarte. Cartas entre Manuela y Simón

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *


The reCAPTCHA verification period has expired. Please reload the page.